Comportamiento sexual
MVZ Esp. Ernesto Avila Escalera
La perra así como la loba es un mamífero del orden
de los carnívoros de la familia canidae del género
y especie Canis familiaris, la perra y Canis lupus, la loba. Los
perros domésticos se caracterizan por una gran variación
en el tamaño corporal, longevidad y edad en la que maduran
reproductivamente, esta variación depende de factores genéticos
y medio ambientales.
Desde el punto de vista de la actividad reproductiva, la perra
se clasifica como monoéstrica estacional, es decir, sólo
presenta un ciclo estral en una estación, generalmente en
dos ocasiones al año en donde se liberan varios óvulos.
En estudios basados en la información de las asociaciones
canófilas no ha sido posible observar una estacionalidad
reproductiva, aunque existe cierta tendencia a que gran parte de
los estros se agrupen el final del invierno y en el inicio de la
primavera. El primer ciclo estral aparece alrededor de los 7 a 9
meses de edad con un rango de 6 a 18 meses, dependiendo de la raza
de la perra, generalmente las razas más pequeñas presentan
su primer estro más jóvenes que las razas de talla
media y éstas más jóvenes que las perras de
talla gigante.
El comportamiento sexual como muchos otros ha sido heredado de
sus ancestros los lobos, de hecho éste es una confirmación
más de la selección natural, independientemente que
el hombre intervenga con la selección artificial y haya desarrollado
un gran número de razas, ninguna de éstas deja de
recordarnos a los lobos.
Las principales etapas del ciclo estral de la perra se dividen
en anestro, proestro, estro, y en el caso de no existir gestación
el diestro.
Anestro:
El anestro es el periodo comprendido entre dos ciclos de actividad
sexual en el cual no hay signos externos evidentes de actividad
ovárica. En este periodo la perra no muestra interés
por los machos, ni los machos son atraídos por las hembras.
Un frotis vaginal de esta etapa muestra células epiteliales
no cornificadas con la presencia de pocos leucocitos.
Proestro:
El proestro es una fase preparatoria que comúnmente se extiende
desde la primera observación de sangrado vaginal, que comprende
de 6 a 11 días, con un promedio de 9 días, esta duración
es variable de una perra a otra por lo que la citología vaginal
es de gran utilidad para detectar realmente la etapa en la que se
encuentra la perra, en muchas ocasiones pensamos que el proestro
finaliza cuando diminuye el sangrado, sin embrago una gran cantidad
de perras continúa sangrando cuando ya se encuentra en el
siguiente periodo, o sea en el estro.
En el proestro la perra desalienta activamente todo intento copulatorio
del macho. Este comportamiento de desaliento puede incluir desde
gruñidos, para que se aleje, exhibición de los dientes
y tirar dentelladas, así como mantener la cola pegada en
el perineo entre los miembros posteriores cubriendo la vulva. Este
patrón de conducta inicial cambia de manera gradual y a medida
que transcurre el proestro, la perra se torna más pasiva
con respecto a la aproximación del macho. La conducta agresiva
es remplazada por la complacencia de permitir el acercamiento del
macho.
La respuesta al sangrado es variable de perra a perra, ya que hay
hembras que mantienen la limpieza mediante lamido constante dificultando
la detección del proestro en comparación con las perras
que no se limpian constantemente. En las perras de pelo corto es
mas fácil detectar los signos del proestro. La vulva se agranda
lentamente por edematización a lo largo del proestro estando
en su fase temprana turgente lo que puede impedir la penetración
del macho, a medida que el proestro avanza hacia el estro la vulva
se ablanda de manera notable eliminando este obstáculo.
Estro:
El estro es el periodo durante el cual la perra permite ser montada
estro deriva de la palabra griega oistros que significa deseo
impetuoso.
La perra con frecuencia exhibe inquietud, pueden existir cambios
en el comportamiento trófico caracterizado por anorexia o
polifagia, presenta polidipsia y orina con mayor frecuencia, esto
ayuda a esparicir las feromonas presentes en la orina y las secreciones
vaginales para atraer al los machos. El estro por lo general tiene
una duración de 5 a 9 días, pero esto no es una regla
ya que hay perras que pueden presentar un estro de un sólo
día y existen perras que presentan estros de 15 días
por lo que debemos tener mantener una observación de la perra
durante todo el periodo.
La fase del estro generalmente inicia cuando la perra permite la
cópula y finaliza cuando ya no acepta la misma.
Diestro:
El diestro comienza con la terminación del estro y continúa
durante el lapso en el cual la progesterona es secretada por el
cuerpo lúteo metaestro es un término en desuso
porque se refiere a la fase lútea de un ciclo estral-fase
de progesterona en un ciclo.
Los niveles de prolactina fluctúan levemente durante el
proestro, estro y antes de la implantación. En un estudio
realizado por Cannon -canine pregnancy and parturition, se
observó un surgimiento transitorio en los niveles de prolactina
antes de la implantación. Como en los ciclos no gestantes,
los niveles de prolactina se incrementan durante un periodo comprendido
entre los 35 y 40 días, posterior a este periodo los niveles
de progesterona declinan. En otro estudio, un incremento de nueve
a diez veces en la prolactina durante la última mitad de
la gestación fue claramente más elevado que en los
ciclos de las perras no gestantes. La elevación sérica
de prolactina en la última parte de la gestación termina
con una transitoria elevación de progesterona uno o dos días
antes del parto, los niveles de prolactina disminuyen uno o dos
días posparto, durante la lactancia disminuyen de manera
paulatina durante la segunda mitad de la lactancia y caen de manera
abrupta después del destete. Los mecanismos endocrinos no
reflejos que regulan la liberación de prolactina parecen
similares a otras especies.
COMPORTAMIENTO DEL APAREAMIENTO:
Cuando los animales se encuentran cada vez más cerca del
apareamiento, están bajo la influencia de tres factores:
atracción sexual, temor y agresión. Algunas veces
el temor está en su máximo punto, y los animales efectúan
movimientos rápidos de retirada, en contraposición
a esto se dan también movimientos atrevidos de aproximación
que demuestran un fuerte deseo sexual. Así como el animal
se acerca, puede haber expresiones súbitas de agresión,
inducida por la mera aproximación de un extraño. Los
tres factores luchan entre si, como bandas elásticas atrayendo
y empujando a los perros en diferentes direcciones, actuando como
si tratara de escapar y al mismo tiempo a punto de lanzar un ataque,
deseando estar quieto en su lugar y manteniendo cierta agresividad
para tener a raya al otro perro. Se puede observar la ambivalencia
del animal balanceando la cabeza hacia atrás y hacia delante
comunicando "estoy quieto, estoy yendo".
Esta visible ambivalencia ha sido reutilizada a través de
millones de años de evolución, hasta que finalmente
los movimientos de hacia atrás-hacia delante, huir-aproximarse
se ha convertido en elaboradas exhibiciones estereotipadas. Con
la cruza potencial, estas demostraciones prueban que el ejecutante
está en extrema agitación y que el hecho de permanecer
es más de índole de instinto sexual que de índole
agresiva. Una vez que el temor y la agresión están
neutralizados, la excitación puede ganar en esta guerra de
emociones, permitiendo a la pareja estar lo suficientemente cerca
para copular.
Sorprendentemente estas demostraciones ayudan a que se fusione
el espermatozoide y el óvulo.
Cada especie tiene sus propias señales especiales, las cuales
incluyen inflamación y exaltación de la región
genital como una atrayente invitación, o marcadores
químicos incluidos en la orina de la perra, algunas perras
marcan el perímetro de su hábitat con estos olores
dejando, con estas feromonas, una carta de qué tan cerca
se encuentra del estro. Incluso cuando una perra se encuentra ya
en estro, ella tiene buenas razones para tomarse su tiempo antes
de la cruza. El macho hace su mejor esfuerzo para persuadir, mientras
que la hembra evalúa la conveniencia de hacerlo su socio
sexual. Ciertas cualidades como la superioridad hacia otros machos
le puede indicar que es un buen espécimen genético.
Debido a la estrecha relación biológica que existe
entre el perro y el lobo clase: mamífero, orden: Carnívoro,
familia: Cánideos, género y especie: Canis lupus,
Canis Níger, se harán constantes referencias al
lobo señalando los eventos más importantes de la conducta
tratada en este trabajo, para así contar con una referencia
comparativa que proporcione una visión más amplia
del tema.
COMPORTAMIENTO SEXUAL EN LOBOS
Los lobos viajan en grupo, cazan en grupo y efectúan casi
todas sus actividades en compañía de otros lobos.
Este es uno de los hechos más importantes que se ha aprendido
acerca de los lobos y que explica de manera clara el tipo de vida
de estos. El grupo o jauría es la unidad básica en
la vida social del lobo y es un grupo familiar, ya que conforman
animales relacionados unos con otros por lazos de sangre, afecto
y altruismo. El núcleo del grupo es el par de lobos, macho
y hembra adultos, que se cruzan y procrean cachorros. Los otros
miembros del grupo son hijos; cachorros de dos o tres años
de edad. La mayoría de los grupos de lobos contienen de seis
a siete miembros, aunque puede llegar a 15.
De manera diferente al perro doméstico que tiene generalmente
dos periodos de estro al año, el lobo sólo presenta
uno u éste está determinado por la estación
de tal manera que los cachorros de lobo nazcan en la primavera,
cuando la comida es abundante.
Como otras actividades, la cruza y cría de los lobos involucra
al grupo entero, estos grupos pueden contener animales maduros e
inmaduros de ambos sexos y si bien no todas las lobas producen cachorros,
éstas los consienten, alimentan y cuidan. Las ventajas de
que el grupo cuide a los cachorros es obvia.
El deseo de cruza no se presenta en los lobos hasta alrededor de
los 22 meses de edad. El Departamento de caza y pesca de Alaska
examinó el tracto reproductivo de 246 lobas en Alaska de
aproximadamente 22 meses de edad, y encontró a 170 gestantes.
Los machos también de 22 meses de edad también son
fértiles.
El cortejo y las cruzas en los lobos están íntimamente
relacionados con animales de su misma edad dentro del grupo. Muchas
cruzas pueden tener lugar entre animales de la misma familia: entre
hermanos de camada o entre padres e hijos, así, de cierta
manera el cortejo es continuo durante todo el año. -Crisier,
1958. Mech encontró lazos fuertes de afecto entre una hembra
mansa y su macho con quien tuvo una camada hasta que la cría
tenia alrededor de un año de vida. En esta época se
desarrolló un triángulo entre la hembra mansa, una
hembra silvestre y el macho; dicha hembra silvestre comenzó
a cortejar al macho y finalmente mató a la hembra mansa,
esto pasó medio año antes de la temporada de cruza.
Antes de que las hembras de lobo entren en celo, el comportamiento
afectivo entre los diferentes sexos consiste principalmente en contacto
físico frotándose la cabeza y la nariz. Este comportamiento
continúa hasta el periodo de apareamiento, pero aquí
se aumenta en el macho el olfateo y lamido de los genitales de la
hembra, aumentando de esta manera la excitación en el macho.
Rabb G. Mech que estudió el cortejo y cruza en los lobos
para la Sociedad Zoológica de Chicago, en el Zoológico
de Brookfield, describe el comportamiento de cortejo del macho justo
antes de la cruza como sigue: " El macho principia la danza
alrededor de la hembra, bajando los miembros delanteros como un
perro juguetón y moviendo la cola, él también
puede mordisquear la cara, orejas, espalda, sube y baja de la perra
jugando, posteriormente la trata de montar por detrás".
El cortejo también es por el lado de la hembra. Ella se aproxima
al macho y coloca sus miembros delanteros, cuello o cabeza sobre
los hombros del macho, o bien se presenta hacia el macho mostrando
una actitud sumisa, levantando la cola y mostrando los genitales".
Schenkel y Mech describen este procedimiento en detalle: "con
la cola levantada, la hembra alfa en celo se mueve en danza invitante,
mientras gimotea o canta delicadamente y mueve sus genitales con
movimiento pendular".
Si bien durante la época de cruzas muchos cortejos se suscitan,
sólo algunos intentos terminan en cópula. De 1296
acciones de cortejo observados en el grupo de lobos en el zoológico
de Brokfield, de 1963 a 1966, sólo treinta y uno 2.4
% resultaron en uniones copulatorias.
Cuando una hembra decide frustrar los intentos de cópula
de un macho, ésta mete la cola entre los miembros posteriores
e incluso se sienta. Esto puede significar que no está totalmente
en estro. Si la hembra está totalmente receptiva y acepta
el cortejo del macho, ella se para firmemente y coloca la cola de
lado, exponiendo la vulva.
El cortejo entre los lobos y los perros es exactamente igual, siempre
y cuando a los perros se le permita desarrollar el comportamiento
normal, sin la intervención del ser humano, de hecho muchas
perras no aceptan la monta de perros con quienes han convivido toda
su vida, y sin embargo aceptan la monta del perro callejero que
pasa por su territorio, en este caso la perra acepta al otro perro
por situaciones de dominancia, si la perra es alfa y el perro con
el que vive es jerárquicamente inferior no importa que sea
campeón de belleza, si no lo acepta como alfa no se dejará
montar.
Clínica Veterinaria del Bosque
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