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Labrador retriever o cobrador de labrador:
La raza por excelencia
Marcela Loera
El
Labrador retriever es originario de la región de Terranova,
en Canadá, desde donde fue llevada en 1825 a Gran Bretaña
por el Conde de Walmsbury. En un principio se le conoció
como perro de aguas de San Juan o pequeño perro
de Terranova. Fue el tercer Conde de Walmsbury quien le puso
el nombre con el que se conoce actualmente. Fue su resistencia la
que hizo popular a la raza; entre otras cualidades se adapta a todo
tipo de clima, gracias a su pelaje corto, denso y con subcapa.
El labrador es un perro espectacular, siempre dispuesto
a agradar a sus dueños. Puede no ser de un sólo dueño,
ya que respeta y quiere a todos los miembros de la familia, es muy
paciente y jamás sería capaz de morderlos.
Los colores permitidos para esta raza son el negro, el amarillo
y el chocolate. Además, en los concursos también se
toma en cuenta la estructura. El negro es el más masivo corpulento-,
seguido por el amarillo y finalmente el chocolate, el más
delgado y de huesos menos fuertes.
En Gran Bretaña se ocupa mucho para pruebas de campo, en
donde el ejemplar debe mostrar disciplina e interés por las
presas. La estabilidad es el aspecto del temperamento que sobresale:
debe ser un perro vivaz pero no nervioso. Como en todas las razas
el criador es parte fundamental en su crecimiento, ya que de él
depende en buena medida las condiciones en las que nace y la forma
en que socializa con las personas antes de ser entregado a su nueva
familia.
El labrador se ha utilizado en diversos servicios comunitarios,
como:
Compañía para todo tipo de personas
Caza y cobro de presas
Lazarillo para invidentes
Oídos para sordos
Detección de bombas y explosivos
Detección de drogas
Búsqueda y rescate
Terapia en hospitales y asilos de ancianos
Detección de cáncer y otras enfermedades
Aunque no es un perro de guarda y protección, si se
le quiere y forma parte real de una familia es capaz de dar
la vida por ella.
El labrador es considerado un perro de raza grande, y por ello
muchos dueños creen que necesita un jardín muy grande.
La verdad es que no necesariamente es así: prefiere un pequeño
departamento que le permita estar más tiempo con la familia,
que una soledad absoluta en un amplio jardín.
Le encanta el agua, y gracias a sus dedos palmeados y a su cola
de nutria -que sirve de timón- no tiene ninguna dificultad
para jugar en una pequeña tina o nadar en el mar. También
disfruta cuando va en busca de una pelota y la lleva a su dueño,
lo que se parece a su función zootécnica: ir por la
presa y llevarla al cazador.
Las capacidades del labrador son grandes y variadas, pero como
en todo se debe canalizar con un buen trato, pues gran parte de
lo que es depende de nosotros. De temperamento entusiasta y alegre,
es capaz de adaptarse a casi todo con tal de complacer a su dueño.
¿Podrías pedirle algo más a una raza?
Marcela Loera es amante de los perros, entrenadora profesional
y criadora de labradores y terranovas.
http://www.perrosdemexico.com.mx/loera.labs

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Labrador retriever: la raza por excelencia
La historia del cobrador de labrador
Para cuidar un labrador; consejos y consideraciones
de una criadora experta
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