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La historia del cobrador de labrador
MVZ César Delgado Contreras
La
fama de esta raza comenzó a extenderse gracias a un grupo
de cazadores ingleses que fueron los primeros en apreciar sus cualidades
en la montería, sin embargo, es muy probable que la mayoría
de las personas en general, estén interesadas en ella por
el prestigio y la popularidad que ha alcanzado en todo el mundo
en los últimos años. Este perro posee una serie de
cualidades que van más allá de las puramente venatorias
y estéticas, más o menos comunes o equiparables a
todas las razas caninas. Lo realmente importante es su carácter
y lo que ello conlleva, es decir, las aplicaciones de tipo social
y humanitario que con mucha frecuencia los vemos realizar. Así
pues, no se trata de una moda ni de un capricho, sino de una necesidad
de la sociedad que ha hallado su justa correspondencia en una raza
capacitada, tanto para realizar labores de salvamento, como para
convivir felizmente en familia.
Muchos ven al cobrador de labrador como un perro de siempre,
es decir, como un clásico que tal vez habría acompañado
al hombre primitivo. Nada más lejos de la realidad, pues
en aquella época remota, sólo existía el podenco,
y algunos tipos de lebreles, entre otros. La gran utilidad
y la asistencia que presta esta raza a la humanidad, unidas a su
armónica belleza, podría hacernos creer que se trata
de un perro que habita en la tierra desde siempre, pero no debemos
olvidar que, hace tan sólo cien años, aún no
existía como ahora lo conocemos. Sabemos que la utilidad
crea la necesidad, y que varias razas de perros se nos han hecho
imprescindibles; por ese motivo, nos cuesta trabajo imaginar un
mundo sin el pastor alemán, el cobrador de labrador
y el boxer, por mencionar algunas razas.
Los orígenes del labrador, al igual que la mayor
parte de las razas caninas, se hallan rodeados de misterio, fantasía
y leyenda. Quizás, una de las anécdotas más
absurdas sobre el labrador es la que sitúa sus orígenes
en ciertos amoríos, más que difíciles, imposibles,
habidos en el pasado entre una nutria y un terranova. Quienes
apoyan tan disparatadas afirmaciones justifican de este modo las
aptitudes de esta raza para la natación, así como
la forma de su cola, la cual es característica.
Lo que es más probable, es la vinculación del terranova
con el cobrador de labrador, pues sus orígenes más
remotos se sitúan geográficamente en Canadá,
aunque posteriormente, por adopción, la raza haya llegado
a considerarse británica. La raza empezó a tener importancia
a partir del momento en que el conde de Malebury, en 1882, importó
varios ejemplares a Inglaterra. A partir de entonces, los cazadores
le dieron un gran impulso, debido sin duda a sus probadas cualidades
como cobrador, a lo que se debe añadir su gran carácter,
adecuado tanto para las actividades relacionadas con la montería,
como para la convivencia, ya sea con otros perros, o en el hogar.
Todas estas características positivas contribuyeron al bien
merecido prestigio que tiene en la actualidad esta raza.
Debemos tener muy en cuenta que el cobrador de labrador,
en el Reino Unido, experimentó un cambio con respecto al
originalmente importado por el conde de Malebury. En principio se
trataba de un perro extraordinariamente lento, pero mediante cruces
con el pointer adquirió ligereza y velocidad, sin
perder sus aptitudes como cobrador y nadador, las cuales eran sus
características esenciales.
Aproximadamente en el año 1903 el cobrador de labrador
adquirió el aspecto con el que lo conocemos actualmente,
y a partir de entonces, su popularidad aumentó hasta alcanzar
los altos atributos de los que goza.
El labrador se ha ido imponiendo en Europa, pero debemos
tener en cuenta que a ello han contribuido las grandes desgracias
ocurridas en las dos guerras que la han sacudido. Esta raza, junto
con el cobrador dorado, ha sido la que en mayor porcentaje
ha participado en toda clase de labores de marcado significado humanitario,
como la asistencia al invidente, tareas de salvamento, ayuda en
catástrofes como en terremotos o explosiones fortuitas, y
un sin fin de cosas más.
El carácter del cobrador de labrador es sensacional,
su asombrosa capacidad para aprender y su prodigiosa memoria le
capacitan para desarrollar una amplia gama de actividades. La memoria
es, en efecto, un rasgo valioso, porque ahí radica el secreto
de su asombrosa rapidez para asimilar cualquier cosa que se le enseñe.
Además, el hecho de que efectúe los aprendizajes con
tanta rapidez no implica que los olvide pronto; al contrario, posee
una retentiva que está a la altura de su inteligencia. La
alegría que presenta al realizar cualquier actividad que
se le proponga, convierte la relación entre el perro y el
entrenador en un verdadero placer, mediante el cual el primero aprovecha
la ocasión de aprender algo nuevo y el segundo, disfruta
enseñando.
En cuanto a los servicios que presta a la sociedad, destacan sobre
todo, los de carácter humanitario, pues son idóneos
para los minusválidos y los invidentes, así como para
las personas que necesitan determinadas terapias. En conclusión,
el labrador desempeña brillantemente una gran variedad
de funciones asistenciales de primer orden. Una función menos
conocida, aunque sumamente útil es el servicio que presta
a las personas sordas, aprende a avisarles cuando llaman a la puerta
o cuando suena el teléfono y el despertador.
El cobrador de labrador por lo general disfruta siendo útil
a su amo y viéndolo feliz, le gusta ser recompensado, sobre
todo con cariño y palabras de afecto, pues se trata de un
perro eminentemente cariñoso. Al labrador le encanta
el agua y es un placer verle realizar juegos acuáticos. Es
el mejor compañero de los niños, con los que juega
recurriendo a su gran instinto de cobrador, es decir, se le arroja
un objeto para que vaya a buscarlo o simplemente lo encuentra en
el suelo, lo devuelve enseguida para volver a empezar y continuar
la diversión.
Es muy afable y extrovertido, incluso con los desconocidos que
entran a la casa, nunca se muestra uraño o desconfiado ante
nadie, ni ante nada. Todas las ocasiones le parecen propicias para
actuar y servir al prójimo. Es un perro idóneo para
la familia porque transmite una tranquilidad y una paz extraordinarias.
Sobre César Delgado Contreras
El MVZ César Delgado Contreras es egresado de la FMVZ
de la UNAM,
médico veterinario inspector de camadas de la Federación
Canófila Mexicana (FCM), secretario de juez de la FCM,
médico veterinario oficial del Club Bichon Frisé
México, médico veterinario oficial del Gran Perro
Japonés y Akita Club de México, editor técnico
de la revista Perros pura sangre, órgano oficial
de difusión de la FCM
e-mail: cheesaree@mixmail.com
Federación Canófila Mexicana
Teléfonos:
En México, D.F, 56559330 y 56559344
En Monterrey, Nuevo León, (8) 3873536 y 3591316
En Guadalajara, Jalisco, (3) 8343487 y 8344490
Una aportación
de la revista

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