Reglas
de comunicación con el Bulldog
Comentarios y experiencias de criadores y propietarios.
Lic. Joaquín de la Rosa M.
Una aportación del Boletín Oficial del Club de Bulldog
de la Ciudad de México
El Bulldog es un animal social. Sus comportamientos están
determinados por las características de la especie y de la
raza, y por el entorno en que transcurre su vida desde cachorro
hasta llegar a adulto. En este sentido, para educarlo de forma correcta,
con el objetivo de conseguir un animal equilibrado y no neurótico,
es importante comenzar a comunicarse con él y a entender
sus mensajes cuando es un cachorro, porque durante este primer periodo
de la vida tiene la máxima capacidad de aprendizaje.
Si se requiere someter al cachorro o al adulto siempre
y cuando haya sido establecido y reconocido nuestro dominio
sobre el animal- hay que agarrarlo por la parte superior del cuello,
igual que la madre hace con sus cachorros.
Mirar a un bulldog fijamente a los ojos es
una señal de desafío.
Algunos estímulos particulares, como sombreros, uniformes
o una indumentaria diferente a la habitual, como por ejemplo la
bata de veterinario, pueden provocar reacciones de huida o, en algún
caso, de agresividad, si el bulldog no está acostumbrado
a ellos.
En ocasiones el bulldog puede reaccionar negativamente
ante estímulos neutros, o que al menos así lo parecen.
Generalmente, esto ocurre porque el animal relaciona tales estímulos
con experiencias particularmente negativas o traumáticas
vividas en el pasado.
No hay que aproximarse a un bulldog extraño
con los brazos en alto, gesticulando exageradamente o pisando ruidosamente
al andar.
Una orden de obediencia tiene que ser dada con un mensaje
acústico y visual siempre igual. Si el bulldog recibe
órdenes de varios miembros de la familia, es importante que
todas las señales concuerden y que todos tengan las mismas
reacciones ante sus comportamientos.
Los premios o las reprimendas -¡no castigos demasiados
violentos!- sólo son eficaces si tienen lugar inmediatamente
después de la falta o del comportamiento acertado del animal,
y no cuando hayan transcurrido horas o incluso minutos.
La comunicación entre el niño y el bulldog
suele ser inmediata y reciprocamente válida. Sin embargo,
es conveniente controlar sobre todo al principio el trato para evitar
malentendidos desagradables por parte de ambos.
El Lic. Joaquín de la Rosa Macedo es criador, manejador
y juez especializado de la raza desde 1988.
e mail: joaquindelarosa@yahoo.com
Club del Bulldog de la Ciudad de México
e-mail: cbcm@maill.com.mx
Página web: http://clubbulldog.com.mx
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