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¡Vida de perro!
(Segunda parte...)
QUE NO SOBRE NI FALTE
Muchos estudios han comprobado los efectos del aislamiento social
y sensitivo a estímulos ambientales y sus efectos sobre el
comportamiento del perro en su vida posterior, pero también
de ambientes sobre estimulantes. El Dr. Thompson, por ejemplo, encontró
que los cachorros criados en lugares con un medio ambiente pobre
en estímulos ambientales entre la cuarta y la séptima
semanas de edad eran perros hiperkinéticos en situaciones
nuevas, con incapacidad de adaptación ante situaciones desconocidas,
son perros con menor capacidad para resolver laberintos simples,
con aproximaciones inapropiadas ante situaciones que son potencialmente
peligrosas para ellos. Los perros con este antecedente asisten presentan
mayor resistencia en clases de obediencia o simplemente en el adiestramiento
casero para enseñarles a orinar y defecar en lugares específicos.
Cuando los perros son adultos pueden reaccionar agresivamente hacia
formas a las cuales no fueron expuestos tempranamente, esto incluye
personas uniformadas, que usan sombrero, o ropa en general a la
que no están acostumbrados. Por ejemplo, los perros criados
en instalaciones militares aceptan muy bien como parte de su grupo
social a personas con uniformes, no así a los civiles.
¿Y LA MADRE?
La interacción con la madre no sólo es importante
para la supervivencia del cachorro, sino que también ofrece
las bases del comportamiento social del perro. Mientras que las
respuestas sociales básicas son innatas, el contacto con
los hermanos de camada las refina y desarrolla, sin embargo los
cachorros que únicamente se crían con los hermanos
de camada y la madre, sin tener contacto con seres humanos, desarrollan
un fuerte apego hacia sus congéneres, mostrando un comportamiento
de evasión hacia las personas.
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