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PERROS SE ENTIENDEN |
Entre perros se entienden
MVZ Cecilia Vignau Ruiz
En
el artículo anterior sobre el lenguaje de los perros mencionamos
algunas de las técnicas que utilizan para comunicarse entre
ellos como el lenguaje corporal y toda clase de sonidos. Así
que si te lo perdiste no dejes de consultarlo en esta misma sección.
Comencemos.
¿ENOJO O SIMPLE JUEGO?
El objetivo del juego en los perros no es simplemente diversión,
también supone establecer jerarquías entre ambos actores,
permite además a los participantes, sin importar su rango,
encontrase en un territorio neutral para desafiar, aunque sea por
un breve instante, a rivales que ni en sueños encontrarían
de igual a igual. La actuación, incluye gruñidos,
movimientos ágiles que pretenden tomar por sorpresa al astuto
contrincante, pero podemos estar seguros de que por muy reñida
que sea la pelea, jamás habrá sangre, al menos si
de verdad se trata de peleas juguetonas. Uno de los dos puede incluso
someter al otro tomándolo por el cuello o la nuca, pero sin
la real intención de lastimarlo. El otro, conciente de su
situación de inferioridad, se tumbará boca arriba,
la manera más sencilla y clara de decir me rindo.
Mostrar el vientre a un contrincante es una de las tácticas
más nobles que tiene un can para indicar sumisión
y respeto hacia el rival. Esto lo aprenden desde la infancia, pues
confirman que cuando alguno de sus hermanos lograba someterlo, el
truco de tirarse panza arriba siempre funcionaba sacándolo
de cualquier situación engorrosa por peligrosa que fuera.
Es un modo muy sensato de admitir tú ganas, y como se trata
de seres de palabra saben que un animal más fuerte jamás
lastimará a otro que yace rendido.
Existen algunas razas que se toman más en serio esto de
las peleas, y es importante tener conocimiento de esto, pues partiendo
de que el juego sirve para establecer quién es más
fuerte, se deben tomar las debidas precauciones y evitar que razas
más agresivas o dominantes, pongan en riesgo a otras cuya
inocencia y casi extinto instinto de agresividad las empuja a caer
en situaciones de gravedad. Este es el caso de la raza labrador;
perros a quienes encanta jugar a pelearse, pero debido a que son
sumamente inocentes jamás miden en realidad al rival que
enfrentan, si el juego fuera entre ellos y un perro como alaskan
malamute o siberian huskie, el encuentro podría
terminar en una franca y cruenta lucha. No pretendo dañar
la reputación de ninguna raza, sólo hablo de realidades
que ocurren y antes las que debemos estar preparados, por ejemplo,
cuando tu perro se topa con un perro de temperamento más
fuerte en el parque.
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