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| PERROS/UN
LENGUAJE DE PERRO |
Un lenguaje de perros
(Segunda parte...)
Así, los cachorros aprenden rápidamente un lenguaje
apropiado que les permite comunicarse con sus congéneres
y entre ellos mismos se marcan límites, por ejemplo, cuando
un mordisco se ha excedido de fuerza o intensidad, mediante un gruñido
o quejido en el momento de la agresión.
¿QUE DICEN CON EL CUERPO?
En la vida cotidiana de cualquier canino el lenguaje corporal constituye
la manera más importante de comunicación. Utilizando
ojos, rabo, orejas y el cuerpo en conjunto, el perro es capaz de
dar a entender a un tercero lo que piensa y siente en el momento.
Cuando dos perros se topan por vez primera, el perro alza la cabeza,
la cola y las orejas como preguntando ¿quién eres? Y
diciendo al mismo tiempo no tengo miedo, además eriza el
pelo de la nuca y parte del lomo, y sostiene la mirada. Si el otro
perro pertenece a un menor rango éste procederá a
bajar la cola y las orejas, y quizá adopte una actitud más
sumisa agachándose.
Si de jugar se trata, entonces definitivamente no puede haber confusión.
Quién no ha visto a un perro feliz, invitando a otro al juego.
El perro jadea, mueve la cola con entusiasmo y se agacha sobre sus
patas delanteras como diciendo aquí estoy, listo para cuando
tú quieras. Después simula correr y se vale de cualquier
truco para engatusar al compañero para que finalmente se
decida seguirle la corriente. Ahora, que si se trata de un perro
más viejo, normalmente después de un rato de retozo,
decidirá que ya ha sido suficiente, lo hará saber
al otro ignorándolo o, de ser necesario, mediante un gruñido,
mostrando ligeramente sus poderosos dientes, si persisten las molestias
inclusive puede llegar a morderlo suavemente para indicarle que
ya se acabó. Afortunadamente los malentendidos de este tipo
duran poco tiempo y no trascienden. Son animales tan nobles que
siempre uno de los dos dará el primer paso para limar asperezas
y reparar la amistad, normalmente se valen de artimañas que
funcionaban cuando eran cachorros, para buscar el cariño
o atención de la madre como lamer el hocico de su contrincante,
o revolcarse en el suelo para exponer el vientre y con esto decir
soy todo tuyo y estoy a tu disposición. Otra táctica
conciliadora que jamás falla, es agachar las orejas, pegar
el cuerpo al piso, con los ojos entrecerrados; es la manera más
efectiva de pedir por favor, no me maltrates.
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