¿Sexo perro? O ¡Viva la primavera!
MVZ Esp. Ernesto Avila Escalera
Versión adaptada por Mascotanet.
¡Ah,
la primavera! Las flores y los campos reverdecidos, los conejos
salen saltando de sus madrigueras y... ¡comienza el ciclo reproductivo
en las perras!
Así es. Si bien es cierto el primer ciclo estral aparece
alrededor de los siete o nueve meses de edad dependiendo de la raza
de la perra, las razas más pequeñas presentan su primer
estro más jóvenes que las razas de talla media y grande,
la mayoría de los estros se agrupan hacia al final del invierno
e inicio de la primavera
ME QUIERE, NO ME QUIERE
Hasta este momento nadie ha visto a una perra deshojar una margarita,
pero sí tienen un comportamiento específico en torno
a su apareamiento.
Atracción sexual, temor y agresión son los tres factores
que influyen en el animal conforme más cerca está
el apareamiento. Estos factores luchan entre sí como bandas
elásticas atrayendo y empujando a los perros en diferentes
direcciones: actuando como si tratara de escapar y al mismo tiempo
a punto de lanzar un ataque o deseando estar quieto en su lugar
y manteniendo cierta agresividad para tener a raya al otro perro.
Algunas veces el temor está en su máximo punto y los
animales efectúan movimientos rápidos de retirada,
en contraposición a esto se dan también movimientos
atrevidos de aproximación que demuestran un fuerte deseo
sexual; puede haber expresiones súbitas de agresión
inducidas por la mera aproximación de un extraño y
también podemos observar una ambivalencia en el animal que
balancea la cabeza hacia atrás y hacia delante comunicando
para decir estoy quieto, estoy yendo. O sea contradicción
en su máximo esplendor.
A saber quién los entienda, podríamos exclamar, pero
la verdad es que esta ambivalencia ha sido reutilizada a través
de millones de años de evolución, hasta que finalmente
los movimientos de hacia atrás-hacia delante, huir-aproximarse
se han convertido en elaboradas exhibiciones estereotipadas. Una
vez que el temor y la agresión están neutralizados,
la excitación puede ganar en esta guerra de emociones, permitiendo
a la pareja estar lo suficientemente cerca para copular.
Sorprendentemente estas demostraciones ayudan a que se fusione
el espermatozoide y el óvulo. Cada especie tiene sus propias
señales sexuales especiales: inflamación y exaltación
de la región genital o marcadores químicos - feromonas-
incluidos en la orina de la perra, que indican que tan cerca se
encuentra del estro.
Una perra tiene buenas razones para tomarse su tiempo antes de
la cruza. Mientras el macho hace su mejor esfuerzo para persuadir,
la hembra evalúa ciertas cualidades en él con relación
a otros machos para asegurarse que es un buen espécimen genético.
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