Superficial. Es la que afecta a la piel. La lesión
de tu perro será dolorosa, con inflamación, pueden
desarrollarse ampollas y el pelo puede estar quemado. No te
alarmes demasiado: si la quemadura es bien atendida, la recuperación
puede ser rápida.
Para atenderla pronto, aplica agua corriente templada y miel
de abeja. sobre la zona. Cúbrela con una gasa para las
moscas no se paren sobre ella y la infecten. También
puedes aplicar pomadas especiales para quemaduras.
Espesor parcial. El daño es mayor que en la primera.
Es más dolorosa y el pelo puede estar intacto, así
que recomendamos que lo cortes lo más posible. El área
estará inflamada, y verás una acumulación
de líquido subcutáneo seguido por la aparición
de una costra seca, la cual no debe quitarse, debe caerse sola.
La curación de tu perro será lenta y puede quedar
cicatriz, por lo que debes llevarlo al veterinario para elegir
el mejor tratamiento.
Espesor total. Es la que destruye la piel. La lesión
no duele, el pelo se cae y la costra puede ser blanca. La curación
es más lenta que la anterior y, en algunos casos, pueden
aplicarse injertos. Así que debes llevarlo al veterinario.
Profunda al espesor total. Es el peor de los escenarios
posibles. La quemadura involucra al músculo y al hueso.
La costra es negra y los tejidos están quemados. Lo único
que puedes hacer en este caso es llevarlo al veterinario para
elegir el mejor tratamiento.