Tener un perro entraña un proyecto de convivencia. Si no
lo controlas, será una pesadilla. Y lo peor de todo, es que
no será culpa de la mascota. Aunque tanto el dueño
como el perro deben aprender a respetar las necesidades del otro,
tú eres quien marca la pauta. A continuación te damos
algunos consejos para una buena convivencia.
Háblale fuerte cuando agarre cosas prohibidas:
juguetes de los hijos, zapatos, muebles, etcétera. Castígalo,
pero jamás le pegues rudamente, pues puedes lastimarlo,
y nunca entenderá que no debe hacer destrozos.
Proporciónale juguetes especiales para se distraiga.
Ten cuidado con la electricidad. Tu perro no debe tener
acceso a ningún contacto eléctrico, cables de aparatos
eléctricos; los puede morder y terminar en una tragedia.
Pon el bote de basura fuera de su alcance. La tentación
de robar o tirar la basura le será irresistible. Evita
un disgusto.
Enséñalo a que no se suba a los muebles.
A lo mejor tu perro se verá cómico durmiendo sobre
el sofá o la cama, pero en pocas semanas no tendrás
un mueble en buen estado. Recuerda que tu mascota debe tener un
lugar propio para dormir.
Cierra los baños. El inodoro puede resultarle a
tu perro una estupenda fuente de agua para beber. Evítalo.