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Rabia
La rabia es una enfermedad bastante grave que ha cobrado miles
de vidas humanas en el mundo, y que no ha sido erradicada de
nuestro país, por lo que es importante que cada año
todos los peros y los gatos sean vacunados. Una de las principales
causas, por la que no se ha logrado controlar la enfermedad en un
100 %, es el número tan elevado de animales callejeros. Constituyen
un gran foco de infección de ésta así como
de muchas otras enfermedades. Desgraciadamente, la sociedad no atiende
las campañas para el control de la población de pequeñas
especies, e incluso defienden a perros y gatos callejeros. Con todo,
es importante que los vacunen y desparasiten, y aprovechen las campañas
de esterilización gratuita con el fin de evitar el crecimiento
desmedido de estos animales que muchas veces sólo tienen
dueños ocasionales. Sólo así puede controlarse
la transmisión de la rabia, así como de muchas epidemias.
Transmisión
Se transmite principalmente por la mordedura profunda de un
animal infectado, a través de la saliva. El virus penetra
el tejido nervioso, para luego migrar hasta el sistema nervioso
central y las glándulas salivales de donde se libera.
El consumo de carne de animales muertos e infectados no sometidos
a cocción también es un agente de contagio.
Existen animales que pueden transmitir la rabia sin presentar
signos clínicos.
El virus, sin embargo, no resiste el calor, además que
muchos desinfectantes lo inactivan fácilmente.
Los signos clínicos se presentan de 2 a 8 semanas después
de la infección, que es el tiempo de incubación
del virus.
La rabia comprende tres fases:
Sin signos evidentes.
La primera fase con frecuencia pasa inadvertida, pero puedes
notar signos sutiles de cambio de comportamiento, fiebre, reflejos
lentos y que tu perro se lamen constantemente en el sitio de
la mordida, como si tuviera mucha comezón.
Furiosa.
El sistema nervioso central ya es invadido: notarás
signos de comportamiento errático, como irritabilidad,
inquietud, ladridos, agresión por episodios, ataques
a objetos inanimados, rascan, gruñidos inexplicables,
fotofobia y comportamiento sexual anormal. También puede
tu mascota desarrollar desorientación y convulsiones.
Paralítica.
Se desarrolla parálisis, que frecuentemente primero
afecta a la extremidad mordida, luego la faringe percibirás
un cambio en el ladrido. Siguen problemas para respirar y parálisis
de la mandíbula que verás caída, lo que
provocará un exceso de salivación.
Diagnóstico
Se hace un estudio de la cabeza y las glándulas salivales
del animal, ya que cualquier perro sospechoso a rabia se debe
poner en cuarentena o someterse a eutanasia. Y las autoridades
locales se deben poner en sobre aviso a la población
del área, por si mordió a alguna persona y se
de pronto tratamiento; mientras se confirma si las pruebas fueron
positivas a rabia.
Tratamiento a seguir
No hay tratamiento posible. El animal rabioso tendrá
que ser sacrificado por las autoridades de la Secretaría
de Salud. Los humanos que la padecen pueden sobrevivir si se
vacunan rápidamente.
La lucha contra esta enfermedad depende de la conciencia de
la sociedad para que vacunen a los perros y gatos domésticos,
así como a los animales callejeros.
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