Sacude demasiado la cabeza.
Inclina la cabeza hacia un lado.
Oreja u orejas caídas
Inflamación del oído y de la oreja afectada.
Tu perro se rascará mucho la oreja.
Pudiera haber sangrado.
Exceso de humedad en el conducto auditivo.
Acumulación de pelo y cerumen.
Predisposición de raza, esto quiere decir que las raza
que tienen las orejas muy grandes y pendulosas, sufren más
este padecimiento. Por ejemplo, los basset hound o los cocker
ingleses.
Dolor.
Mal olor.
Cambios de conducta.
Pérdida de la capacidad auditiva.
Descamación.
Falta de pelo en las orejas.