De cachorrito a abuelo: los requerimientos nutricionales de
tu perro
Los nutrientes contenidos en la alimentación
de tu perro se dividen en cuatro grupos: grasas y carbohidratos,
proteínas, minerales y vitaminas; cada uno de ellos
aporta algo distinto para el mantenimiento de la salud. Para
que tengas una idea, a continuación te presentamos
una breve descripción de cada grupo.
Grasas y carbohidratos. Aportan energía
y calorías para su trabajo muscular. Los carbohidratos
contienen principalmente el almidón que se encuentra
en los cereales, pero para que éste pueda ser digerido
y aprovechado por el organismo debe ofrecerse cocido arroz,
avena, etcétera. Las grasas pueden ser de origen
animal o vegetal, como por ejemplo el aceite de olivo,
la mantequilla, el aceite de germen de trigo, o el tocino.
Proteínas. Su función principal
es aportar los aminoácidos esenciales para que
tu perro construya las células de los músculos
y de los órganos, factor de gran importancia especialmente
durante la etapa de crecimiento, y para que tu perro cuente
con las condiciones necesarias para ser un animal fuerte.
Las proteínas están presentes en la carne,
la leche, el pescado, el queso, el huevo y las leguminosas.
Minerales. Son esenciales para la constitución
de los tejidos de su cuerpo y su esqueleto, especialmente
si todavía es un cachorro. Éstos se encuentran
en la harina de hueso, la leche, el queso, el pescado
y los vegetales. Algunos minerales que necesita tu perro
son el calcio, el fósforo, el sodio, el cloro,
el potasio, el hierro, el cobre y el magnesio, entre otros.
Vitaminas. Son esenciales para el crecimiento
de los cachorros y para el bienestar general del perro
independientemente de su edad, porque refuerzan un sinnúmero
de procesos biológicos, como por ejemplo, la fijación
de calcio por efecto de la vitamina D. Se encuentran en
el hígado, los aceites vegetales y animales, los
gérmenes, la leche y el huevo. Se distinguen, como
en los humanos, por letras: A, D, E, K, B1, B2, ácido
pantoténico, ácido nicotínico, ácido
fólico, B6, biotina, B12, colina, y ácido
ascórbico.
Empezando por el principio: cómo alimentar a tu
cachorro. Lo mejor es seguir a la naturaleza. Es muy importante
que apenas nazca tu cachorro, mame inmediatamente el calostro
de su mamá, porque le aportará las defensas
y los nutrientes que va a necesitar en las primeras semanas
de su vida. Te recomendamos que lo destetes después
de los dos meses de vida.
Si lamentablemente la mamá muere o, por alguna razón,
deja de producir leche, tu cachorro se sentirá estresado
y quedará propenso a perder peso y a enfermarse.
En este caso va a necesitar de tu cariño y tu paciencia,
y de una solución para terminar su etapa de lactación:
puedes comprar leche de perra en polvo o, a falta de ésta,
hacer un preparado con un vaso de leche entera de vaca, una
yema de huevo, una cucharada de miel de abeja y un poco de
grenetina natural. Dásela en una mamila o enséñalo
a que la beba de un plato. Después del mes y medio
de edad puedes sustituir paulatinamente el preparado o la
leche de perra en polvo por alimento comercial para cachorro.
Como todos los cachorros, el tuyo crecerá muy rápidamente
durante los primeros semanas de vida: imagínate, debe
duplicar su peso en poco tiempo; por ello su dieta debe ser
más concentrada en nutrientes. Durante las primeras
semanas después del destete tienes que ser muy cuidadoso
con lo que le des de comer y alimentarlo por lo menos cuatro
veces al día. Te recomendamos que le ofrezcas alimento
comercial para cachorros, porque tiene la concentración
adecuada de nutrientes. Conforme tu cachorro crece, sus necesidades
nutricionales van disminuyendo en igual medida que la cantidad
de alimento, por lo que deberás reducir gradualmente
las veces que le das de comer, hasta llegar a dos o incluso
una sola al día, a partir de los seis meses de edad.
Ten cuidado de no darle demasiado alimento, pues se puede
poner obeso. Un buen consejo para ello es que no le dejes
el plato con la comida: es mejor que se lo retires 15 minutos
después de habérselo ofrecido, evitando que
se atragante y sienta malestar.
Alimentación para la vida: la etapa de crecimiento
y la edad adulta. Al iniciar su crecimiento, tu perro
empezará a comer menos, lo que no quiere decir que
disminuya la calidad de su dieta sino que ésta sufre
modificaciones importantes. En esta etapa es básico
que lo ejercites para evitar la obesidad, fortalecer sus músculos
y huesos y alcanzar un desarrollo óptimo. Además,
es aquí en donde va a llegar a la madurez sexual, y
si quieres destinarlo a la reproducción, es importante
llenar sus requerimientos nutricionales con la alimentación
adecuada, antes de cruzarlo. Un perro bien alimentado es un
perro guapo.
Es importante que establezcas bien el horario de alimentación
y selecciones la cantidad y calidad del alimento de acuerdo
a la actividad que realice tu mascota. Establecer un horario
de comida ayuda a determinar los tiempos en que él
o ella defecará u orinará y a formarte una rutina
de limpieza del área afectada.
Según estudios realizados, y de conformidad con prácticas
de manejo y conservación de mascotas, el alimento comercial
es lo más adecuado. Existen en el mercado alimentos
especiales para esta etapa, con los nutrientes necesarios
y con fórmulas variadas para cada tipo de actividad.
Por una tercera edad feliz. Al llegar a la etapa en
la que se puede considerar al perro un abuelito de los
8 años en adelante debes tomar consideraciones
especiales: tu mascota no podrá llevar a cabo las mismas
actividades de antes, al menos al mismo ritmo, y es posible
que comience a tener dificultades para aprovechar correctamente
los alimentos que consume a diario. Conclusión: debes
variar su dieta.
Por ejemplo, con la baja en la actividad física pueden
aparecer problemas de eliminación de grasas e incluso
obesidad. Lo recomendable, entonces, es que aumentes la cantidad
de fibra de su dieta, agregando más verduras y cereales
con lo que de paso le ayudas a combatir el extreñimiento
y disminuyas a cero la comida chatarra y los dulces.
Piensa también en proporcionarle alimentos más
suaves, porque es generalmente en esta etapa en la que se
comienzan a perder los dientes.
Una vez más, ahora para este caso, lo más fácil
y recomendable es comprar un alimento comercial para perros
viejos que esté al alcance de tu economía, o
consultar a un médico veterinario para elaborar una
dieta blanda casera que sea adecuada a tu perro.
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