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| PERROS/PERROS
EN LA MITOLOGIA GRECOLATINA |
Los perros en la mitología grecolatina y medieval
Salvador Ávila
En
los antiguos mitos griegos y romanos el perro es un elemento central:
es el símbolo de Mercurio, de Esculapio, de Diana y de Marte.
Fue consagrado a Vulcano y a Adranus, divinidad de Sicilia. Célebres
son el perro de Ulises, de Cephalo y de Acteón. Hécuba
fue metamorfoseada en perra, y el de Orión o el Icarus es
el que fue llevado al cielo para formar la constelación de
ese nombre. El perro negro simboliza a Hécate, diosa griega
de los hechiceros. De cualquier color, el afecto y la fidelidad.
En la mitología grecolatina los perros se sacrificaban a
Marte, y, como símbolo de la fidelidad y vigilancia, a cierta
clase de dioses Lares se los representaba con la cabeza de este
animal. También, como es sabido, al guardián del Averno,
el temible Cancerbero, encargado de cerrar las puertas del
infierno manteniendo afuera a los vivos y en su interior a los muertos,
se lo representaba con la figura de un perro con varias cabezas,
tres a decir de Jorge Luis Borges. De la Odisea proviene
la imagen de Hefeso labrando mastines animados de oro y plata para
guardar los pórticos del palacio de Alcino en la isla de
Feocia.
A los anteriores mitos griegos y romanos deben sumarse los que
surgieron durante el medioevo, particularmente los de los hombres
con cabeza de perro, bastante difundidos en la Europa de entonces.
Un claro testimonio de esta tradición lo representan los
Viajes de Sir John de Mandeville, fantástico relato
de un largo viaje a Oriente atribuido por los ingleses al propio
Mandeville, pero cuyo autor es Jean de Bourgogne, escritor francés
del siglo XIV. El aventuro inglés escribió en su diario
de viaje: "A través del océano y más allá
de muchas islas se llega a Nacumera, una isla hermosa y grande.
Su perímetro mide más de mil millas. Todos los hombres
y mujeres que la habitan tienen cabeza de perro y se les denomina
cinocéfalos". Según otro viajero, Marco
Polo, este pueblo vivía en el archipiélago de Adamán,
en el golfo de Bengala. El archipiélago en realidad está
formado por más de doscientas islas alineadas de norte a
sur como continuación de una cadena montañosa birmana.
En su libro El queso y los gusanos, el historiador
italiano Carlo Ginzburg señala que el texto original de los
Viajes de Sir John de Mandeville está en francés
y fue escrito probablemente en Lieja, a mediados del siglo XIV,
aunque no dice por quién. "Los Viajes --apunta
Ginzburg-- son en esencia una recopilación basada en textos
geográficos o en enciclopedias medievales como la de Vicenzo
de Beauvais. Tras una vasta circulación manuscrita, la obra
pasó por diversas ediciones impresas, en latín y en
las principales lenguas europeas".
Los Viajes constan de dos partes. La primera es un itinerario
a Tierra Santa, una especie de guía turística para
peregrinos. La segunda es la descripción de un viaje a Oriente,
que va tocando islas cada vez más lejanas, hasta la India
y el Catay, es decir China. El libro termina con la descripción
del paraíso terrestre y de las islas que costean el reino
del legendario sacerdote Gianni.
El mito de los cinocéfalos trascendió hasta la iconografía
cristiana donde San Cristóbal, santo sirio martirizado hacia
el año 250, es representado con cuerpo humano y cabeza de
perro.
Semblanza del autor
Comentarios al autor: avgsalvador@hotmail.com
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