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PERRUNAS/EL HOMBRE, LOS PERROS Y ... |
El hombre, los perros y los gatos
(Segunda y última parte)
Desde su domesticación el perro ha estado presente en ámbitos
tan significativos para el hombre como la magia, el arte, la religión,
la astrología y la mitología. No por nada se construyó
con el paso del tiempo una simbología particular y profunda
alrededor de esta criatura. Así, se dice que el perro es
el símbolo de Mercurio, de Esculapio, de Diana y de Marte.
Fue consagrado a Vulcano y a Adranus, divinidad de Sicilia. Célebres
son el perro de Ulises, de Cephalo y de Acteón. Hécuba
fue metamorfoseada en perra, y el de Orión o el Icarus es
el que fue llevado al cielo para formar la constelación de
ese nombre. El perro negro simboliza a Hécate, diosa griega
de los hechiceros. De cualquier color, el afecto y la fidelidad.
Con la cabeza vuelta hacia la cadena era para los egipcios emblema
de la obediencia. Para los cristianos, como guardián y guía
del rebaño, es alegoría del sacerdote, asociándose
igualmente a los símbolos materno y de resurrección
como acompañante del muerto en su viaje nocturno por el mar.
Los gatos son los competidores más cercanos de los perros
en el afecto de los seres humanos. El origen del gato doméstico
-felis cattus- es bastante discutido. No obstante, numerosos
biólogos y antropólogos coinciden en que desciende
de un gato salvaje originario de Libia -el felis libyca,
de la variedad cafra-, que se usó para representar
a la diosa Bastit o Bubastis. Los gatos fueron sagrados en Egipto,
donde se les asociaba con Hator, la primitiva diosa vaca, y posteriormente
se les consideró reencarnaciones de Isis, la diosa madre.
En los tiempos antiguos, la figurita de una gata con sus gatitos
formaba parte del ajuar de la novia: era símbolo mágico
de fecundidad. Sin embargo, en Europa los gatos no llegaron a domesticarse
de manera generalizada hasta el siglo XVII. Durante el medioevo,
cualquier mujer que acariciara un gato o le hablara, podía
suscitar la sospecha de que fuera bruja. Mientras que en Gran Bretaña
los gatos fueron llevados desde Egipto vía Chipre, en México,
como en el resto del Continente Americano estos, al igual que los
perros y los caballos, fueron introducidos por los colonizadores
españoles después de consumada la conquista.
Los gatos son un tema recurrente en la literatura. El escritor
inglés T.S. Eliot escribió un libro íntegramente
dedicado a estos felinos, y autores tan disímbolos como Edgar
Allan Poe, José Revueltas, Guadalupe Dueñas y Juan
García Ponce se cuentan entre sus tributarios. Los gatos
son criaturas nocturnas e indescifrables, y acaso eso explique la
sensación de que poseen un mundo secreto que les es propio,
y el poder de seducción que ejercen sobre los hombres y las
mujeres de letras. Para Esther Seligson los gatos son seres que
representan "los esplendores de la noche -noche antiquísima
e idéntica-, las fases lunares, el poder de transformación,
la libertad absoluta".
Comentarios al autor: augsalvador@hotmail.com
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