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Crónicas perrunas
Con
esta primera colaboración del historiador Salvador Ávila,
damos inicio a una nueva sección, Crónicas perrunas,
que tratará de los perros en la historia, en el arte y la
literatura. A partir de hoy, ustedes podrán encontrar en
este espacio pequeños textos de nuestro colaborador sobre
los temas arriba mencionados, reproducciones de documentos históricos
sobre perros, o bien la trascripción de poesías, cuentos
y fragmentos de novelas que se refieran a estas criaturas. En esta
primera entrega el investigador reflexiona acerca de un término
que, por ser tan familiar, parecería innecesario discutir:
el concepto de mascota.
De brujas, talismanes y mascotas
Salvador Ávila
Iniciemos con un comentario general sobre un concepto que no sólo
tiene que ver con los perros, sino con todos aquellos animales domésticos
a los cuales nos referimos con el nombre de mascotas. En este sentido
sugiero que tratemos de contestar estas preguntas.¿Cuál
es el origen de la palabra mascota?, ¿desde cuándo podemos
hablar de ellas?, ¿la relación de los seres humanos
con sus animales preferidos ha sido la misma en todos los tiempos
y en todas partes?
En su interesante ensayo Por qué mirar a los animales,
John Berger nos ofrece referencias sustanciales. El escritor inglés
hace notar que nunca habían existido tantas mascotas domésticas
como hoy en las ciudades de los países más ricos,
y refiere que tan sólo en los Estados Unidos hay por lo menos
cuarenta millones de perros, cuarenta millones de gatos, quince
millones de aves enjauladas y diez millones de otras mascotas. En
la ciudad de Nueva York uno de los oficios más buscados por
los jóvenes es el de sacar a pasear, en las mañanas
tibias, a perros y gatos.
En este mismo ensayo Berger nos dice que en el pasado las familias
de todas las clases mantenían animales domésticos
porque tenían una función útil -perros guardianes,
perros de caza, gatos devoradores de ratones, etcétera-,
y que la práctica de mantener animales independientemente
de su utilidad es una innovación moderna, un rasgo distintivo
de las sociedades consumistas. "En el siglo XVI aclara
la palabra mascota usualmente aludía a las ovejas criadas
a mano".
Esta palabra tiene sus raíces en la lengua provenzal francesa
mascotte, masco y literalmente significa bruja. La mayoría
de las acepciones que se le asignan a este concepto son congruentes
con su primer significado: fetiche, amuleto, talismán, estatuilla,
idolillo, figura. Asimismo, las definiciones más elaboradas
de mascota que nos proporcionan los manuales también remiten
al terreno de la superstición: "Persona, animal o cosa
a los cuales se atribuyen virtudes para alejar desdichas o atraer
la buena suerte".
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