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| PERROS/CRONICAS/SAN
HUBERTO |
San Huberto, patrono de los perros y los cazadores
Salvador Avila
A pesar de que La Sorbona condenó todas las prácticas
supersticiosas para el tratamiento de la rabia en una declaración
de junio de 1671, en muchas villas del Rhin y otras poblaciones
como Lieja y Utrecht, permaneció una gran fe en los milagros
de San Huberto, curador de la rabia en los animales, que se practicó
hasta el siglo XIX.
En 1709 el Padre LeBrun tachó la concepción del milagro
como eminentemente supersticiosa y refutó dicho sistema prohibitivo.
En aquellas villas existían las llaves de San Huberto. Eran
un hierro que se calentaba a fuego vivo y se aplicaba a los animales
mordidos por perros rabiosos. En realidad, las figuras de San Huberto
muestran como su amuleto una anilla de hierro y no una llave, así
se aprecia en la famosa estatua de San Huberto que está dentro
de la capilla de Nuestra Señora de lo Alto, Nortre Dame du
Haut, en Moncontour, Francia. Es una de las siete estatuas de los
santos curadores en dicha capilla. En la representación sobresale
un perro a los pies del santo y la anilla cauterio en la mano derecha.
En su libro, El directorio de los santos. Guía para reconocer
a los santos patronos, Aguilar, México, 1997, Annette
Sandoval señala que: Una vez que se encontraba detrás
de la cola de un ciervo, éste se dio la vuelta y Huberto
vio entre las astas del animal la marca de la cruz. Su patronato
surgió cuando en su tumba empezaron a curarse los enfermos
de rabia. San Huberto es patrono de los perros y los cazadores
y se festeja el 3 de noviembre.
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