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¿Cómo son las tortugas?
Lo primero que te permite distinguir una tortuga es su concha o
caparazón, el cual está formado por dos piezas: La
parte inferior y plana, formada por placas es llamada peto y la
parte superior o concha propiamente, a su vez está formada
por dos capas: la cara interior formada por los huesos de las costillas
y vértebras y la cara exterior que es de estructura córnea
y que forma los llamados escudos. La estructura, forma y colorido
del caparazón de las tortugas varía de una especie
a otra y los herpetólogos, es decir, los expertos en tortugas
se basan en estas características para la identificación
de las especies.
Aunque el caparazón de las tortugas es duro y en algunas
ocasiones bastante grueso, es una estructura bastante sensible,
debido a que tiene una gran cantidad de terminaciones nerviosas.
Es por eso que nunca debes de perforarlo, ni rayarlo ni pintarlo
con ninguna sustancia química, ya que eso dañaría
a la tortuga y podría causarle la muerte. Otra de las características
de las tortugas es que no tienen dientes y a cambio de ello presentan
una punta córnea o pico bastante afilada, que les permite
trozar la comida. Algunas especies como la tortuga mordedora
aligator Macroclemys temminckii puede llegar
a ser peligrosa debido a sus mordidas.
Los quelonios también se caracterizan por la longitud de
su cuello y no importa si son terrestres, acuáticas o marinas
tienen un cuello proporcionalmente largo. Esto representa una ventaja
en algunas actividades ya que pueden mover la cabeza para atrapar
a sus presas sin hacer grandes movimientos con su cuerpo.
El tamaño de las tortugas es muy variable y va desde unos
15 a 20 centímetros como la Tortuga caja americana
hasta 2 metros como algunas especies marinas entre las que encontramos
la tortuga verde, la tortuga carey y la tortuga boba.
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Hibernación de las tortugas
Entérate qué es, cómo y cuándo
ocurre
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