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| OTRAS
ESPECIES/CUIDADOS/JERBOS |
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Un jerbo + una jerba = muchos jerbitos
(Segunda y última parte)
Los jerbos se acicalan mutuamente y por lo general el padre o una
tía se ocupan de la limpieza de las crías mientras
que la madre se encarga de amamantarlos.
El padre no debe separarse de la madre en la crianza de los pequeños
y es poco frecuente la agresión o canibalismo contra los
pequeños, sin embargo el manejo por parte de humanos excesivo
puede causar canibalismo por lo que no es muy recomendable manipularlos
cuando son muy pequeños.
Los jerbitos pueden comenzar a pasearse por la jaula desde la segunda
semana aún si no han abierto los ojos. Aunque sean lactantes
los pequeños deben tener a su alcance agua y alimento porque
empiezan a consumirlo desde las dos semanas de edad así que
se desarrollan más rápido que las crías de
ratones o hámsters pequeños.
Es muy recomendable acostumbrar a las crías a tus manos
desde pequeños poniendo semillas de girasol o alimento balanceado
en tu palma y esperar a que la tomen sin tratar de agarrarlos, esto
les dará confianza y los hará más dóciles,
será menos probable que salten de la mano y se lastimen,
sin embargo esto siempre puede ocurrir así que lo mejor es
que al manipularlos sea cerca de una mesa o una superficie que no
esté demasiado alejada por si saltan.
El sexo de las crías se puede saber por la distancia ano-genital,
ésta es mayor en los machos y posteriormente se les pigmentará
el escroto y los testículos serán prominentes.
Es verdaderamente hermoso ver la sociedad tan armoniosa de estos
pequeños animales, como comparten responsabilidades y aprenden
unos de otros. Ojalá los humanos fuéramos un poco
más jerbos...
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