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ESPECIES/¿HELICOPTEROS DE MASCOTA? |
¿Helicópteros de mascota?
MVZ Ricardo Antonio Velázquez Silva
No
son helicópteros sino coleópteros y representan cerca
de un tercio de la diversidad animal del planeta. Superan los dos
millones de especies y para estudiarlos ha sido necesario dividirlos
en más de 100 conjuntos de familias, entre los que hay un
grupo denominado Scarabaeoidea, término que bien puedes
incluir en tu lista de insultos novedosos.
Este grupo incluye a los coleópteros parecidos al escarabajo
sagrado de los egipcios, Scarabaeus sacer. Hasta el
momento se han registrado poco más de mil 600 especies de
escarabajos distribuidos en los ecosistemas mexicanos. Casi dos
terceras partes de ellas se alimentan de tejidos o productos vegetales
durante alguna de sus etapas de desarrollo, ya sean raíces,
tallos, tubérculos, bulbos, hojas, flores, polen, néctar,
madera u hojarasca en descomposición.
La mayor parte de las especies conocidas tienen la cabeza, el tórax
y el abdomen en diferentes tonos de verde brillante, lo que en algunas
partes de México les ha dado el nombre popular de loritos.
Sobre este color es común apreciar reflejos dorados, cuprífero
o argénteos, así como brillos azulosos, rojizos o
violáceos. A pesar de su tamaño, la coloración
y el brillo tan llamativos, les permite pasar inadvertidos en el
juego de tonos verde y sombras que se produce entre el follaje de
los árboles donde se alimentan.
Se encuentran sobre todo en lugares húmedos, templados a
fríos, preferentemente de montaña, aunque existen
algunas especies que viven en bosques tropicales.
CICLO DE VIDA
Depositan sus huevos en las fisuras de los troncos derribados o
tocones podridos de diferentes árboles, como encinos y pinos,
o en el suelo. Las larvas se desarrollan inicialmente consumiendo
el humus acumulado cerca del tronco, antes de excavar galerías
donde ingieren tejidos en descomposición de dicho tronco.
Después de tres etapas, la larva alcanza su máximo
crecimiento y entonces abandona la madera para excavar en el suelo
inmediato al tronco y formar una celda de paredes poco consistentes,
a unos 20 cm de profundidad, dentro de ésta se transforma
en pupa y al cabo de unos 30 a 40 días emerge un adulto inmaduro,
que permanece dentro de la celda hasta que su exoesqueleto se endurece
y sus alas se secan.
Cuando todas las condiciones son propicias los adultos salen de
sus capullos y vuelan hacia los árboles donde se alimentarán
con hojas tiernas y buscarán pareja para acoplarse y repetir
el ciclo que, en total puede durar de 12 a 24 meses, dependiendo
de la especie y de las características climáticas
de cada localidad.
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