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ESPECIES/MI TORTUGA ACUATICA, 1 |
Mi tortuga acuática, primera parte
(Segunda y última parte)
PARA SELECCIONAR A UNA TORTUGA SANA
No es necesario hacerse acompañar por un veterinario, simplemente
tienes que llevar a cabo unas pocas y sencillas pruebas.
Primero estudia la actividad de la tortuga en el tanque. ¿Se
mueve mucho, o parece indiferente? ¿Cómo reacciona ante
sus compañeras de tanque?
Después, examina los ojos de cerca. ¿Están hinchados?
¿Se ven cubiertos de una capa opaca, de consistencia parecida
al pus? Fíjate si respira ruidosa e irregularmente, esto
no es normal y el animal podría estar enfermo. Los ojos deben
ser brillantes y lustrosos, nunca hundidos en la piel ni apagados.
Cuando tomes una tortuga, debe tratar de liberarse, al menos extender
las patas en un intento de permanecer en contacto con la tierra,
algunas se esconden dentro del caparazón cuando son levantadas,
pero si se les sostiene durante algunos minutos muchas comenzarán
a luchar.
Haz la prueba de la comida. Pide al encargado de la tienda una
pequeña cantidad del alimento que ha estado proporcionando
a la tortuga, y comprueba qué come. Ofrécele un poco,
debe comer con voracidad, casi todas las tortugas comen a cualquier
hora, a condición, naturalmente, de que el animal no esté
satisfecho en ese momento.
Finalmente, examina rápidamente la tortuga para comprobar
que no tiene ningún defecto morfológico aparente.
¿Son normales las extremidades? ¿Se ven parásitos
externos ácaros, garrapatas, etcétera? ¿Parece
estar demasiado delgada? ¿En qué estado se encuentra
el caparazón? No necesitas ser un gran veterinario para realizar
estas comprobaciones, recurre sencillamente a tu sentido común.
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