Para
formar perros guías en México
Entrevista al doctor Isidro Castro, Presidente de Guíame
México
¿Qué es Guíame o Mira?
Mira es la escuela de perros guía para ciegos más
importante de Canadá y posiblemente es una de las más
importantes del mundo, porque es la que más perros produce.
Tiene una excelente metodología para entrenar a sus perros
y una gran sustentación técnica, incluso han llegado
crear, no una nueva raza porque no está registrada como tal,
pero sí un nuevo tipo de perro con las características
más deseables para los lazarillos; están cruzando
bernés de la montaña y labrador. La
mayoría de las escuelas usan pastor alemán, labrador,
golden retriever y en algunos casos hasta poodles estándar,
pero esta escuela en particular se ha dedicado a investigar a profundidad
la energía del perro, el tamaño, la resistencia, el
tiempo de vida, y esta cruza, al parecer, es la más efectiva.
¿Cómo se relacionó con Guíame?
Estaba en mi oficina, cuando llegó un grupo de invidentes
a verme. Pensé que venían por un problema con sus
perros, soy veterinario, hago ortopedia y creí que se trataba
de un problema de displasia de cadera en sus perros. Me dijeron
que me habían recomendado como una de las pocas personas
que podría poner mucho empeño en que la escuela se
formara en este país, porque yo había hecho el Hospital
de Pequeñas Especies de la Facultad de Medicina Veterinaria
y Zootecnia de la UNAM y otras cosas, total, que lo que me proponía
lo lograba.
Empezamos a trabajar, comencé a enterarme del problema de
los invidentes en México, pues yo lo desconocía y
finalmente un día recibí una invitación de
la Embajada de Canadá, donde nos hacían saber que
iba a venir una persona de la Fundación Mira a presentarnos
la escuela. Nos mostraron un video de cómo se hacían
las cosas. Éramos como 60 personas invitadas y se formó
el grupo para fomentar la creación de perros guía
en México. Se eligió una mesa directiva, quedé
como secretario, todavía sin saber mi papel empezamos a trabajar
y a formar una asociación civil que es como en México
debe manejarse, y quedamos al final como institución de asistencia
privada.
No pudimos usar el nombre de Mira-México, porque ya había
otra asociación con ese nombre, dedicada a otros fines. Entonces
le llamamos Guíame.
Tuvimos una infinidad de problemas. Tardamos como tres o cuatro
años en ser reconocidos porque hay otra escuela en México
ligada políticamente con el partido oficial, no me consta,
pero el entonces el Presidente de las Asociaciones de Asistencia
Privada también ligado al PRI nunca nos quiso conocer. Cuando
cambió de partido el gobierno del Distrito Federal, presentamos
la documentación y nuestra agrupación fue reconocida
y acabo de ser nombrado presidente.
Yo diría que este país puede tener dos escuelas y
no nos daríamos abasto con la producción de perros.
Las personas de Mira conocieron las instalaciones de la otra
escuela y nos propusieron trabajar conjuntamente. Yo creo que podemos
trabajar algunas cosas en común y otras definitivamente no.
No queremos tener ninguna filiación de tipo político
o religioso, sólo queremos ayudar a quien lo necesite sin
importar su raza, sexo, religión o preferencia política.
Así fue como nació Guíame.
¿Cuánto cuesta formar a un perro guía?
Alrededor de 15 mil dólares canadienses. Es un proceso muy
minucioso, desde la selección, hasta la adaptación
del perro con la persona ciega. No puede haber errores porque la
vida de una persona quedaría en riesgo.
A grandes rasgos, el procedimiento es el siguiente: después
del destete, se seleccionan los cachorros y se mandan a vivir durante
seis meses con familias que les ofrezcan todo tipo de estímulos,
familias con niños, ancianos, jóvenes, para que los
cachorros se acostumbren al contacto con diferentes personas. Los
perros están con la familia en calidad de préstamo,
se les pagan los gastos médicos y de alimentación
del cachorro. Al terminar los seis meses, los perros regresan a
la escuela para iniciar su entrenamiento. Es un entrenamiento intenso.
Los perros se castran o se esterilizan para evitar que se distraigan
en el trabajo. Son perros que necesitan mucha concentración,
están sometidos a un gran estrés. Una vez que el perro
ha pasado las pruebas, se invita al invidente para que conviva con
el perro durante un mes en las instalaciones de la escuela y aprenda
a manejarlo. Se ensaya en una ciudad cercana a la escuela y finalmente
se acompaña al invidente a la ciudad donde vivirá
con el perro para hacer las adaptaciones necesarias del comportamiento
del perro en ese lugar.
Pero ahí no termina el trabajo, debe haber una comunicación
constante del ciego con el entrenador para orientarlo y prevenir
problemas. Además se hacen evaluaciones periódicas
del perro y del manejo que le da el invidente al perro.
Esto es muy importante y se refleja en los costos: los perros guías
no se venden, se asignan a la persona que los necesita y pueden
retirarse en caso de maltrato.
¿Qué apoyos necesita Guíame?
Como es el comienzo necesita mucho apoyo. Tenemos un becario capacitándose
en Canadá y se van a ir otros dos. La capacitación
dura de dos a tres años, pronto regresará el primero
y habrá que pagarle para que se pueda dedicar a entrenar
perros y formar gente. Por otro lado, es posible que nos donen siete
hectáreas en Tlaxcala para instalar ahí la escuela.
Hay mucho por hacer.
Desafortunadamente en México no tenemos una cultura de respeto
y apoyo a la gente con alguna discapacidad. Es común que
sus propias familias los releguen y hasta los escondan. Y en México
un diez por ciento de la población padece debilidad visual,
por supuesto, no todos necesitan un lazarillo, pero estamos hablando
de un número considerable de personas.
Recuerdo un cuento de Edmundo Valadéz, sobre un niño
tuerto al que todos molestaban, él y su madre rezaban con
devotamente para acabar con esa situación. El día
de la fiesta del pueblo, se quemó un castillo, uno de los
cohetes explotó en el ojo sano del niño. Se les había
hecho el milagro: de un tuerto se burlan, en cambio a un ciego lo
ignoran.
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