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Para un ambiente limpio: tratemos el excremento de nuestros
perros
Una aportación de Espacios Alternativos
de Innovación Tecnológica, S.C.
Un
perro, como cualquier otra especie del reino animal, realiza
algunas funciones cotidianamente si es que pretende sobrevivir
con un mínimo de bienestar. Estas funciones vitales
incluyen comer, respirar, dormir, defecar y orinar. Cuando
este perro vive con una familia, las tres primeras normalmente
no representan ninguna dificultad y, ya sea con el consejo
de un veterinario o guiados por la experiencia y la intuición,
su dueño proveerá el alimento más adecuado
de acuerdo con las características del perro y la capacidad
económica de la familia.
Hacerse cargo de la popó, sin embargo, representa
en la mayoría de los casos una dificultad mayor que
no puede ser tomada a la ligera. Cuando este aspecto de la
vida de la mascota en la familia no es tratado con la seriedad
debida, puede acarrear serios inconvenientes en la convivencia
cotidiana e incluso puede llevar a la decisión de deshacerse
de ella, a pesar de otras satisfacciones.
Hay dos cuestiones que debemos considerar como primordiales
cuando hablamos de qué hacer con el excremento de nuestro
perro: que no contamine el ambiente y que no perjudique nuestra
salud ni la de otras personas.
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