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Niños y perros de la calle: un vínculo
muy fuerte de compañía, amistad, amor y comprensión.
(Segunda parte...)
"Prefiero irme solo e iniciar mi nueva vida" es
una de tantas respuestas que tuve. Este niño ya no
siente rencor hacia su familia, está triste por la
forma en que llegó al Centro, fue llevado por policías
llamados por sus padres. Sin embargo el tono de la conversación
cambió rotundamente cuando le pregunté:
-¿Haz tenido una mascota?
-"No, nunca, nunca."
-¿No te llaman la atención?
-"No es que no me llamen la atención, pienso
que hay que darles de comer; porque no tengo dinero, por eso
no he tenido"
-¿Te preocupa darles de comer? ¿Crees que es
una gran responsabilidad tener un perro?
"Es como tener un hijo, prefiero tener dinero y ya que
sepa yo cómo mantener un animal, lo compraré.
Mi ilusión es tener un rottwailer, porque donde
yo vivía tenían uno y yo me encariñe
con él porque era bien juguetón. Siempre me
saludaba, cuando llegaba comenzaba a tallarse en mi ropa,
luego lo sacaba a la calle, no lo dejaba que se peleara."
-¿Te identificas con esa raza por ser agresiva o
imponente?
-"¡No! Me gusta porque ese perro siempre me demostró
cariño y nobleza al lamerme las manos cuando me veía,
además porque cuando me peleaba con mis papás
me iba a la casa de la perrita y me ponía a jugar con
ella y me tranquilizaba. Por eso quisiera tener una igual."
Dos niños que vivieron dos años en la calle
recordaron cómo los perros les daban calor en las noches,
cómo siempre los esperaban en el lugar que utilizaban
para dormir y cómo ellos se preocupaban por darles
de comer, ya que uno trabajaba en una marisquería y
el otro como cerillo en una tienda. Incluso uno de ellos se
hizo cargo de una camada cuando se murió la madre y
se preocupó por colocarlos en un lugar seguro, vendiéndolos
o regalándolos.
Les pregunté si se ponían a platicar con sus
perros. Uno de ellos me contesto que sí, aunque lo
consideraban loco por eso. Recuerda cómo se le quedaban
viendo cuando les platicaba todo lo que le pasaba en el día.
Él tiene la impresión que sí lo escuchaban
aunque no le dijeran nada, los abrazaba y los sentía
como su familia porque siempre estaban a su lado.
Este mismo niño me contó que un muchacho le
envenenó a sus perros por envidia, porque los quería
tener y en respuesta lo mandó golpear. Ahora se arrepiente
por haberlo lastimado, hubiera preferido que el muchacho le
pidiera un perro porque él se lo hubiera dado.
Todos estos niños se encuentran ahora bien en Casa
Alianza, donde han tenido la suerte de sentirse comprendidos,
de recibir el cariño y la atención de la gente
que trabaja ahí, además de sentirse como miembros
de una gran familia ya que ven a los otros niños que
viven ahí como sus hermanos.
Uno de ellos extraña mucho a sus mascotas, jugar con
ellas, e incluso recuerda que lo llegaban a abrazar cuando
dormía con ellos. Le da mucha tristeza cuando los recuerda.
Cuenta que una vez se peleó con uno de los perros:
-"Le pisé la cola y me mordió, y yo lo
pateé. El perro comenzó a llorar y yo le pedí
perdón porque era como si me dijera oye no me
pises, porque ellos no pueden hablar. Luego le pedí
perdón y él me lamió, como diciendo te
disculpó".
Recuerda cómo en muchas ocasiones los marihuanos
golpeaban sin ninguna razón a los perros, incluso cómo
un drogadicto mató a uno de un balazo en la cabeza
-"Yo no sé por qué lo mató, yo
no sé qué sienten al matar a un pobre perro,
si eso les da más valor, qué cobardes, porque
ellos son también sus amigos, porque ellos también
andan en la calle. Me da mucha lástima que los golpeen
o que les echen agua caliente, porque ellos no se pueden defender,
y me da mucho coraje porque ellos son mis mejores amigos aunque
no los conozca."
-¿Cuál crees que sea la causa de que haya
tantos perros en la calle?
-"Ellos también se escapan de sus dueños
porque los tratan mal, o sea son iguales que nosotros, porque
nosotros cuando sentimos que alguien no nos trata bien nos
vamos. Pues igual ellos, se van cuando los tienen todo el
día amarrados, es como si a nosotros nos tuvieran todo
el día regañándonos e insultándonos,
pues nos sentimos mal o amarrados igual, pero ellos no se
pueden expresar tal cual, por eso digo que hay tanto perro
en la calle.
Y yo lo que más quisiera es que los ayudaran a los
pobres perros, que los llevaran a una veterinaria y los bañaran,
y luego pues regalarlos, para que tuvieran un hogar y pudieran
convivir, porque a nosotros es igual porque cuando nos recogen
de la calle y nos llevan a una casa hogar nos sentimos bien
porque ya vamos a poder tener amor.
Ellos son iguales que nosotros, es igual que cuando dejan
ir a un niño a la calle, ellos están arriesgándose
a las drogas, pues los perros igual pasan mucho frío.
Recuerdo cómo se acurrucan cuando hace frío,
yo los tapaba con mi cobija. Siempre se acostaban a un lado
y cuidaban el lugar donde vivía. Yo nomás quisiera
que los ayudaran. Ahora tengo deseos de terminar mi escuela,
porque no quiero perder este año, ya voy en segundo
de secundaria y gracias a Dios nunca tuve problemas de drogas,
cigarro o alcohol."
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