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Niños y perros de la calle
MVZ Roberto Isidro Valera
UN VINCULO MUY FUERTE DE COMPAÑIA, AMISTAD, AMOR
Y COMPRENSION
En
una misa ofrecida a unos niños que murieron al incendiarse
la vieja construcción que habitaban, el padre Chinchachoma
dijo: "Dios es como un perro".
Alguien respondió molesto por este comentario: "¿Por
qué dice eso? Es una falta de respeto".
A lo que él respondió, preguntándole
a un niño: "¿Quién te acompaña
en la calle?"
El niño contestó: "Un perro"
Y el padre Chinchachoma dijo: "Entonces es Dios"
Mientras realizaba varias visitas a la Casa Alianza en el
Centro de Crisis, el cual se encuentra a un costado del metro
Hidalgo, me di cuenta de todo lo que tengo. Sí, tal
vez alguien pregunte: "¿por qué dice eso?".
Lo hago porque tengo una familia que siempre me apoyó,
una madre que nunca me hizo a un lado a pesar de quedarse
sola y una mascota.
Casi todos los niños que se encuentran en el refugio
de este Centro, están allí porque sus padres
los maltrataban, porque no recibían suficiente atención,
porque sufrieron violaciones o porque no tenían un
buen comportamiento en su hogar y sus padres o familiares
"responsables" de ellos los llevaron ahí
para ver si cambiaban.
Tuve la oportunidad de platicar con varios de ellos, platicamos
de las razones por las que salieron de sus casas y de cómo
llegaron al refugio, pero sobre todo de su vida en la calle
y la relación que tuvieron con los perros allí.
Cuando platicaba con ellos me hablaban muy deprimidos, sin
verme a la cara, con expresiones en algún momento de
gran odio y resentimiento hacia sus padres o familiares. Sin
embargo en el momento que les preguntaba si alguna vez tuvieron
una mascota, levantaban sus caras, sus ojos se abrían
con una expresión de felicidad y su sonrisa aparecía
en respuesta a mi pregunta.
Era una gran felicidad para ellos recordar aquel compañero
fiel, su familia, como algunos de ellos lo consideran.
No describiré cada una de las pláticas que tuve,
pero trataré de plasmar lo más importante y
especial de ellos.
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