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A pesar de las muertes, las mariposas monarca seguirán
llegando
Cada
año los mexicanos esperamos la llegada de las mariposas
monarca a nuestra tierra, en donde pasan los fríos
meses del invierno canadiense; entre los últimos días
de febrero y los primeros de marzo abandonan nuestras montañas
en una migración masiva que las lleva cinco mil kilómetros
al norte.
El último año, antes de que las monarcas se
dispusieran a dejar sus casas invernales en el centro de México,
hubo reportes de que algunos suelos de los bosques que ocupan
estaban cubiertos con una alfombra de 20 cm de espesor de
mariposas muertas. De acuerdo con los reportes esto sucedió
solamente en las colonias del este, en donde habita seis por
ciento de la población total de mariposas monarca.
Algunas fuentes informativas estadounidenses y mexicanas
culparon a madereros mexicanos de la muerte de estas mariposas.
Según estas noticias la gente usaba pesticidas como
el DDT, para matar a las mariposas y poder explotar el bosque
durante el invierno. Sin embargo la Procuraduría Federal
de Potección al Ambiente Profepa y el Fondo
Mundial para la Naturaleza WWF, por sus siglas en inglés
reportaron que de acuerdo con los análisis del laboratorio
los pesticidas no eran la causa de su muerte; después
de todo, los madereros no intentarían algo que les
acarrearía mayores restricciones o sanciones del Gobierno
Mexicano, que protege por ley su santuario.
La Profepa y el WWF señalaron que la muerte de las
mariposas, como en otros años, se debió a lo
crudo del invierno, pero aceptaron que la tala de madera en
este lugar sí ha disminuido el abrigo natural que protege
a las mariposas durante las heladas. Por último, ambas
organizaciones esperan que la población de monarcas
se recupere rápidamente.
Estas mariposas no son los únicos insectos migratorios,
pero su travesía es tan especial porque llegan al mismo
lugar año tras año para pasar el invierno: el
santuario de la mariposa monarca, una región montañosa
localizada en los estados de México y Michoacán.
Este santuario mexicano llega a albergar entre 12 y 15 millones
de estos insectos por hectárea, acumulando tanto peso
que pueden provocar el rompimiento de las ramas de los árboles
que las albergan.
Muchas de las mariposas que hacen este viaje no tienen experiencia
previa ni van tras una guía, sólo siguen su
instinto y llegan al mismo lugar al que sus antecesores han
arribado durante años para sobrevivir el invierno.
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