¡Tráfico de especies!
Jimena Camacho
El
tráfico de especies es el segundo negocio con mayor
ganancia después del narcotráfico, ambos en
las mismas manos, reportaron esta semana INTERPOL y Scotland
Yale, según agencias informativas.
Este nuevo giro del crimen organizado deja más de
15 mil millones de dólares de ganancia al año
e incluye plantas y especies que van desde el antílope
tibetano hasta quetzales mexicanos, pasando por tigres indios,
orquídeas sudamericanas y, por supuesto, elefantes,
prácticamente todos, animales y vegetales, en peligro
de extinción y muchos sin haber sido aún clasificados
en sus lugares de origen.
Los compradores no son sólo coleccionistas de lo exótico,
sino que a lista de clientes se suman ahora laboratorios y
empresas de ingeniería genética ávidas
por patentar cadenas genéticas de sustancias curativas
o nuevas propiedades nutritivas en el caso de las plantas.
La poca vigilancia internacional, los mitos generadores de
consumo ingenuo, las ridículas sanciones en muchos
países sobre estos delitos y la pobreza de muchas comunidades
nativas en el mundo, son algunas de los fertilizantes de este
giro que se suma al deterioro de nuestro planeta.
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