¡Un chimpancé en la cárcel!
Una
chimpancé fue encarcelada en la ciudad de Cancún,
en el caribe mexicano, por atacar a una turista estadounidense
que trató de fotografiarse con ella, informaron en
enero de este año las autoridades locales. Cuando esperaba
la foto la chimpancé Cocó se lanzó contra
la estadounidense Cristine More, la arañó en
los brazos y cara y la mordió, aunque no le causó
heridas porque el animal no tenía dientes, señaló
el fiscal.
Numerosas organizaciones de defensa de los animales han denunciado
que a los chimpancés cuya existencia está condenada
a amenizar a los turistas, sus dueños les arrancan
los dientes.
El animal de diez años, y su dueño Adolfo Karam,
fueron detenidos y el domingo enviados a prisión par
cumplir una sentencia de 48 horas por agresión, indicó
el fiscal.
Aunque la posibilidad de convivir con animales silvestres
resulte emocionante, la imagen de una Cocó mutilada,
separada de los suyos, con muestras de fastidio y agresividad,
nos tiene que llevar a la búsqueda de nuevas formas
de relación entre humanos y animales NO domésticos,
formas más respetuosas y eficaces para comprenderlos,
aprender de ellos, y por qué no, explicarnos cómo
es que podemos enviar a un animal a la cárcel.
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