¡Arriba las mujeres! Las primeras veterinarias de México
(Segunda parte... )
Para el profesor la nota 10 era para dios, Irene sacó
nueve con muchos esfuerzos pero Graciela ni el nueve merecía,
según él: ocho para sus ilustrísimos
compañeros hombres, siete y menos para ella ¡sólo
por ser mujer!.
Ella lo admiraba porque era un excelente profesor en términos
estrictamente académicos y tenía una reconocida
trayectoria, incluso estaba mencionado en un libro francés
de parasitología, Graciela recuerda que había
un parásito que se llamaba Echavariae. Él
la veía incrédulo leer tan bien el francés
como el español.
Para nosotras ahora es normal disponer de baños diferenciados
en cualquier sitio, pero estas mujeres se enfrentaron con
la novedad de que sólo había baño para
hombres en la Escuela. Tenían que pedir ayuda a sus
compañeros para entrar, recuerdan que las puertas eran
como las de una cantina, uno de sus compañeros montaba
guardia mientras ellas entraban, estaban muy sucios y al salir
algunos compañeros ladraban para asustarlas.
En su novatada a Graciela Gallegos le dijeron que le hablaba
el director. Cuando ella iba caminando rumbo a la oficina
sintió algo detrás de ella, de reojo vio unos
ojos que la miraban, apresuró un poco sus pasos hasta
que llegó a la oficina y le dijeron que no la llamaron
para nada. Regresó por el mismo camino, de pronto volvió
la vista y ahí estaba ¡un puma detrás de
ella!. En ese momento pensó que si corría, el
animal se le echaría encima así que sólo
volteó y le dijo: "Hola precioso siempre me han
gustado los gatotes", y lo acarició aunque
con miedo claro. Sus compañeros al ver esto hicieron
una expresión de frustración por no haberla
asustado, al puma lo utilizaban para asustar a todas las mujeres
que iban a la escuela y andaba libre por toda el plantel,
se llamaba Casty, aparecía también en los partidos
de futbol como mascota.
¿NO QUE MUY MACHITOS?
Cuando el Dr. Camargo era director del Instituto en Parasitología,
de la misma Escuela, Graciela fue Jefa ¡del Dr. Manuel
Echevarría! De hecho fue ella quién solicitó
que lo hicieran Profesor Emérito de la UNAM, él
creía que la mandaban para espiarlo y presionarlo.
La Dra. Blank puso junto con Aline el primer consultorio
de mujeres en México. Aline regresó a la universidad
y entró en su lugar Graciela para acompañar
a su amiga Irene. Graciela, muy buena en cirugía, e
Irene, en la anestesia, hicieron una mancuerna perfecta. Ahí
la Dra. Gallegos cumplió aquella promesa: fue la mejor
veterinaria haciendo cesáreas en gatas. De hecho, la
clínica de ambas, ubicada en la Ciudad de México,
fue muy famosa porque ellas SÍ curaban todo lo que
los demás médicos, hombres, no podían
curar, sobre todo en gatos.
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