¿Baños públicos para animales?
(Segunda parte... )
¡PRONTO, UN BAÑO PARA MI PERRO!
La eliminación de heces es el resultado de un reflejo
complicado que generalmente obedece a movimientos de músculos
involuntarios, pero los perros debidamente entrenados pueden
someterlos a voluntad.
Los residuos alimenticios, después de su paso por
el intestino grueso, son transportados al recto y su salida
se impide por los músculos mejor conocidos como esfínteres.
Aunque se considera que los perros marcan su territorio principalmente
a través de la micción, se ha comprobado que,
sobre todo los machos, también usan sus heces para
impregnar su olor en lugares por donde pasan. Cuando los perros
rascan el sitio en el que defecaron en realidad no están
realizando movimientos ancestrales de acumulamiento de las
heces, sino que están diseminando el olor de sus excrementos
y mezclando con la tierra el aroma de sus excretas.
CIFRAS, CIFRAS
Para hacer un cálculo aproximado de la dimensión
del problema diremos que en una ciudad como la de México
se calcula que existen tres millones de perros; dos terceras
partes deambulan siempre o temporalmente en las calles; una
tercera parte tiene dueño que los saca para obrar en
la calle; son perros de varias edades, razas y tamaños
que pesan un promedio de 15 kilos; ingieren un cinco por ciento
de su peso en alimento por día 750 gramos.
Ahora bien, tomemos como promedio, con la diversidad de dietas,
que cada perro elimina 250 gramos diarios de heces; multipliquemos
250 gramos por 2 millones y medio de perros considerando
que 500 mil defecan en su casa, tenemos ¡625 toneladas
de excremento que quedan depositadas diariamente en las calles!
LO QUE EL VIENTO SE LLEVA
Para que no nos quede la menor duda hay que hablar también
de lo que pasa con las heces una vez que los perros y los
dueños las dejan en las calles al aire libre:
- En épocas de sequía se deshidratan y el
viento las dispersa, forman parte entonces de las partículas
biológicas invisibles del aire que todos respiramos.
- En época de lluvias se disuelven y el agua las
arrastra hasta donde quedan estancadas, contaminan por filtración
casi todo a su paso, incluyendo las tuberías de agua
potable en mal estado.
- Contaminan recipientes de comida o alimentos, pudiendo
trasmitir al hombre algunas enfermedades bacterianas y parasitarias,
además del moquillo y el parvovirus a otros perros.
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