(Tercera parte... )
Normalmente las ratas pueden permanecer a flote por cerca
de 80 horas. Sin embargo, se puso a una de ellas a nadar en
un recipiente de paredes lisas, donde no había manera
de salir: a los 15 minutos de estar en el agua la rata dejó
de hacer el esfuerzo de mantenerse a flote y murió.
¿Cuál fue la causa de su muerte? No fue el agotamiento
físico por supuesto, fue el estrés provocado
por una situación que a la rata le pareció angustiosa.
Literalmente, se ahogó en un vaso con agua.
Se puso una segunda rata en el mismo recipiente, pero a los
cinco minutos de estar ahí se le lanzó una tabla
por la cual pudo trepar y resguardarse en un cálido
nido preparado de antemano. Al día siguiente se repitió
el experimento en la misma rata, con la variante de que no
hubo tablita de salvación. A pesar de ello, la rata
se mantuvo a flote las 80 horas, animada por la esperanza
de que en algún momento recibiría la ayuda de
la vez anterior.
La lección que nos da nuestra amiga rata es que la
esperanza es un excelente manejador del estrés,
algo que debieran tener en presente aquellas personas de las
que depende la dirección de empresas o negocios. Cuando
te encuentres en una situación que sientas superior
a tus fuerzas o que te parezca asfixiante no pierdas la esperanza,
así evitarás ahogarte en un vaso con agua.
TERCERA LECCION: HAZ COMO QUE LA VIRGEN TE HABLA
Fugarse de la realidad, aunque sea por un momento o de manera
aparente, es otra de las conductas que usan los animales para
deshacerse del estrés.
Durante la realización de pruebas en laboratorio,
fueron encerrados leminges y ratones de pelo rojo en jaulas
a las cuales se introdujo una rueda de noria de las que pueden
girar sin fin. El objetivo del experimento era observar quiénes
eran los animales que más utilizaban la rueda y por
qué motivos lo hacían.
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