MVZ Cecilia Vignau Ruíz
El
estrés es como el colesterol: lo hay bueno y
lo hay malo.
El estrés es malo cuando es excesivo o cuando se sale
de nuestro control: tienes que entregar esos reportes mañana
y simplemente sientes que tu creatividad se agotó
aunque no sea verdad. En este caso lo que sucede es que el
estrés tomó posesión de tu ánimo
y no te sientes con la tranquilidad y la claridad mentales
que son necesarias para que aflore tu creatividad.
¿Y el estrés bueno? te preguntarás. Es
el que te impulsa a hacer las cosas bien. Para continuar con
el ejemplo de los reportes, un buen manejo del estrés
te habría impulsado a comenzar el trabajo dos o tres
días antes de la fecha de entrega en lugar de dejarlo
para unas horas antes del límite.
Conclusión: cuando no se sale del límite o
cuando tenemos formas adecuadas de manejarlo, el estrés
es un elemento benéfico en nuestras vidas.
Dicho lo anterior, la pregunta obligada es ¿cómo
podemos manejar adecuadamente el estrés? Fácil:
deja que los maestros en manejo de estrés te enseñen.
Por supuesto, no referimos a los animales. Veamos algunos
ejemplos.
PRIMERA LECCION: CORRE COMO UNA LIEBRE
Una liebre está escondida tratando de protegerse de
un posible depredador. Como te imaginarás, su nivel
de estrés es bastante elevado, y no es para menos,
porque si es descubierta muy posiblemente perderá la
vida una situación que seguramente no sucede
a menudo en tu trabajo. Pero nuestra liebre está de
suerte, y el depredador se va sin darse cuenta de su presencia.
Sin embargo, en cuanto se aleja el peligro la liebre se echa
a correr desesperadamente como si en verdad alguien la estuviera
persiguiendo para matarla: un par de carreras después
su estrés ha desaparecido y su ánimo ha vuelto
a la normalidad.
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