Existen diferentes fuentes o disparadores que pueden ser
causa de estrés y a continuación se enlistan:
Estrés por sobrevivencia: Este puede darse
en casos donde la salud o sobrevivencia de un individuo
se encuentran amenazadas, o bien, la persona se encuentra
bajo presión o está experimentando algún
evento no placentero. En estos casos la respuesta de nuestro
cuerpo está mediada por la liberación de adrenalina,
de manera que experimentamos en nuestro cuerpo los síntomas
de estar preparado para el ataque o la huida.
Estrés interno: Este tipo de estrés
puede tener su fuente de origen a partir de preocupaciones
o ansiedades que se encuentran más allá de
nuestro control, ya sea a causa de una relación interpersonal,
donde nuestro propio comportamiento es problemático,
e incluso puede estar siendo causado por una adicción
personal al estrés. Esto aunque suene ilógico,
le ocurre a personas que son adictas a la adrenalina, y
así tenemos a quienes les da por practicar deportes
de alto riesgo, o personas que simple y sencillamente no
trabajan bien, a menos que se encuentren contra reloj.
Estrés medioambiental: En este caso, las
condiciones ambientales que nos rodean son en sí
una causa de estrés, puede ser el polvo, el tráfico,
la contaminación, e incluso el ruido, la violencia,
etcétera. Esta lista podría ser interminable
y desgraciadamente se ajusta perfecto a las condiciones
en las que vivimos quienes nos empecinamos en habitar grandes
ciudades.
Estrés por fatiga y exceso de trabajo: Este
es un tipo de estrés que ocurre a largo plazo, y
normalmente es ocasionado porque nos exigimos demasiado
y queremos abarcar mucho, en poco tiempo, o porque simplemente
somos malos administradores del mismo.