Perros-escucha para sordos
(Segunda parte... )
LA SORDERA EN LA REPUBLICA MEXICANA
De la población total de la República Mexicana,
se considera que el 10 % tiene algún problema auditivo.
De estos 9,016,503 mexicanos, uno de cada mil es totalmente
sordo, es decir, 90,165. Considerando a la población
infantil menor de 14 años-, tenemos que 3,157,158
niños tienen un problema auditivo, de los cuales 31,571
tienen una sordera profunda. Lo ideal para las personas que
tienen un grado de sordera es poder adquirir aparatos auditivos,
desgraciadamente en nuestro país solamente se importan
de 10,000 a 15,000 aparatos por año, cuando la población
mínima que necesita dos aparatos cada una es de cuatro
millones. A esto se adiciona que su costo es muy elevado y
la ayuda para adquirirlos es aún muy escasa. Por otra
parte, un niño con problemas auditivos de menor a mayor
grado necesita una educación especial. En México,
como en muchas partes del mundo, existen dos tendencias bien
marcadas en cuanto a la educación del sordo: una es
la oralización y la otra es la enseñanza del
lenguaje de señas. Si bien el debate ha sido y seguirá
siendo muy apasionado en relación a este tema, lo que
tenemos que considerar es que solamente una quinta parte de
los sordos está en manos de personal especializado
terapéutas de la audición y el lenguaje
oral y escrito, cuya carrera requiere de cuatro años.
El personal médico o paramédico especializado
para diagnosticar tempranamente antes de un año-
los casos de sordera, tampoco abunda, lo que dificulta poder
encauzar a tiempo a los niños hacia la educación
especial que requiere.
LOS PROBLEMAS QUE ENFRENTA EL SORDO
Sin entrar en detalles, puesto que es un tema muy amplio
y especializado, la sordera puede conllevar a la persona que
la posee, a enfrentar muchos problemas emocionales o de la
vida diaria. A continuación solamente se esbozan algunos
de ellos:
Falta de construcción de la personalidad por
falta de estimulación sensorial y de contacto con
los padres.
Aislamiento social por su incapacidad de hablar
correctamente, por el rechazo de la gente, por
la falta de aceptación de su problema sensorial.
Aislamiento del entorno físico por su incapacidad
para escuchar cualquier ruido.
Sentimientos de inseguridad idem.
Estrés emocional falta de comunicación
o estrés por exceso de atención familiar.
Pérdida de autoestima cuando la sordera
se presenta en edades adultas, por falta de trabajo.
Problemas psiquiátricos.
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