XXVI Exposición Internacional de Gatos
(Segunda parte... )
En la mesa de registro se mostraba el certificado de salud y se
corroboraba que los datos del gato y del propietario fueran correctos,
para entregarle un collar con una placa que contenía su número
de competencia dentro del concurso. Esto se hace con la finalidad
de que cuando un juez evalúe a un gato lo haga sin conocer
su nombre y mucho menos al dueño, ya que algunos gatos llegan
a ser famosos por los campeonatos que ganan y en dado caso esto
llega a ser ventajoso frente a otros gatos, porque si un juez al
juzgar a dos gatos juntos y no encuentra una gran diferencia en
belleza y conformación, el saber que uno de los dos ganó
el pasado campeonato el puede ser el motivo para otorgarle el premio
nuevamente al campeón, aunque el otro gato lo supere por
alguna mínima diferencia.
Las jaulas de los competidores muy bien equipadas con divisiones
y arenero estaban alrededor de una tarima cuadrangular con
un gran árbol de Navidad al centro y en cada una de las esquinas
de este gran cuadrado se encontraban los cuatro rings de
la competencia.

La organización en los rings se dio de la siguiente
manera: cada juez tenía dos ayudantes, uno que traía
a los gatos y otro que anotaba cada una de las observaciones del
juez. En el caso de los jueces extranjeros uno de los ayudantes,
además de conocer las características que debe tener
un gato para ser un animal ejemplar de la raza, debía ser
interprete y traductor.
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