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GATOS/EL MIED0 ROSADO

El miedo rosado en el gato

(Segunda y última parte)

Ahora que lo conocemos más, debemos cuidar que el gato no tenga motivos que le asusten y mucho menos que llegue a sufrir un miedo rosado, porque desgraciadamente, a causa de éste el gato puede morir de un paro cardiaco. Cuando el gato está muy nervioso, hay que dejarlo en paz y dejarlo que se calme. Nunca se le debe forzar a algo que no quiera o que le asuste. Si se le lleva al veterinario o a una exposición de gatos, antes de que el juez o el veterinario lo toquen, debe asegurarse de que no esté nervioso, que no tenga las pupilas dilatadas, que no lleve las orejas achatadas o echadas para atrás, que esté caliente y que no le suden los pies. Si se presentan estos síntomas y se le fuerza, podría presentar un miedo rosado. Se le debe ambientar y platicar hasta asegurarse de que todas estas manifestaciones de las pupilas, orejas y pies se encuentren normales. De esta manera se evitarán agresiones, arañazos y mordeduras en las personas, y accidentes, estrés tolerable, trauma y hasta la muerte del gato.

Si sabemos que el gato tiene este problema que lo hace reaccionar más rápidamente que otros animales, a situaciones nuevas o lugares o personas desconocidas, es nuestra obligación evitar que se asuste. El gato es sumamente noble e inteligente y necesita muchos cuidados, que se le trate con cariño, con dulzura, con paciencia; que se le platique y explique, para que se adapte a la nueva situación o persona. Es como si fuera un niño al que es necesario explicarle todo. A un niño no se le lleva al dentista sin antes explicarle de qué se trata, no se le obliga a sentarse en la silla a abrir la boca; si ése fuera el caso, se asustaría tanto que sería imposible tratarlo, y además se podría lastimar y hasta lastimar al dentista. El niño quedaría traumado y con un horror al dentista para siempre. Primero los padres le explican por qué debe ir al dentista, y éste se lo vuelve a explicar, hasta que le tenga confianza y se deja examinar y tratar. Lo mismo se aplica al gato; hay que convencerlo, hay que calmarlo, animarlo y prepararlo mentalmente. Si lo hace así, siempre será amable y nunca habrá problemas con él.

La doctora Irene Joyce Blank Hamer ha dedicado su vida al estudio y la práctica de la medicina veterinaria y ha hecho extensas investigaciones sobre perros y gatos que encontramos plasmadas en diversos libros.

Mascotanet agradece a la doctora Irene Joyce su aprobación para publicar y hacerte llegar el artículo "El miedo rosado", tomado de su libro:

BLANK Hamer, Irene. Nuestro Gato. Editorial Trillas. México 1995.

       


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