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Comunicación con tu gato
(Segunda y última parte)
COMUNICACION CON EL CUERPO
Una postura corporal será percibida por el ojo ajeno. Para
ello, es necesaria la luz. Felizmente para el gato, él puede
ver diez veces mejor que nosotros en la oscuridad parcial. Puede
pues comunicarse a la luz de la luna.
El ser humano se comunica con gestos y muecas, encogiendo los hombros,
elevando y disminuyendo su estatura. El gato también, y si
es capaz de reír, él puede mover las orejas y los
bigotes. Un rostro inexpresivo acompaña una emoción
neutra o también de placer.
Desde que el miedo se instala, la postura del gato se encoge: las
orejas se aplanan, el cuello se contrae, el cuerpo es recogido,
la cola pegada al suelo, y a veces, animada con sacudidas nerviosas.
Con la excitación y el cólera, el cuerpo se eleva,
la cola dibuja un arco, el pelo se eriza, las orejas se elevan y
el gato muestra sus armas: descubre los colmillos y saca sus uñas.
Cólera y miedo se mezclan y el gato expresa estas nuevas
emociones con posturas heterogéneas.
"UN ROSTRO INEXPRESIVO ACOMPAÑA UNA EMOCIÓN
NEUTRA O TAMBIEN DE PLACER"
COMUNICACIÓN A TRAVES DEL OLOR
Independientemente de la luz y persistencia del tiempo, así
es la química del olor. Es también la forma más
antigua de comunicación de los seres vivos. El hombre da
una tarjeta, el gato deposita marcas. La más conocida de
ellas es el rociado de una pequeña cantidad de orina. El
gato o la gata se aproximan al lugar propicio, en general una superficie
vertical, él o ella, hablemos del gato en forma genérica,
huelen para descubrir la existencia de una marca anterior aún
perceptible. Al mismo tiempo, las pupilas se dilatan ligeramente
y el gato empieza a pisotear el suelo. Lo observamos aumentar su
excitación, se vuelve y orienta su tercio posterior hacia
la superficie vertical. Arquea el lomo, levanta la cola, y bruscamente,
lanza un pequeño chorro de orina. El gato salta y se aleja.
Esta marca señala su paso. Es emitida después de una
excitación, es dispersada sobre el terreno de caza, a veces
sobre las madrigueras de conejo, ésta se manifiesta a la
vista, o al olor, de otro gato rival.
Esto no es contrariamente a lo que piensan numerosas personas,
un marcaje territorial. Es también una señal para
llamar al compañero sexual; es activada por las hormonas
testosterona y estrógenos.
Cerca de los lugares de descanso y de paso frecuente, el gato escoge
una superficie rayada y evidente, visible, para depositar en ella
otra marca. El objeto puede ser un tronco de árbol, un sofá,
un muro; lo importante, es que presente estrías verticales.
El gato se aproxima al objeto, se estira, saca las uñas,
encoge una u otra pata arañando el muro, el árbol
o el sofá.
El arañazo es una forma visual en la cual son depositadas
algunas secreciones de las glándulas que se encuentran entre
los dedos. Estas marcas son para demostrar su presencia.
La amistad de un gato es acompañada con frotamientos. Frotando
la cara, el lomo y la base de la cola, el gato deposita otras marcas
olorosas. Son las marcas de familiarización.
El gato adopta este comportamiento frente a los objetos apreciados
de su entorno, con los otros gatos conocidos, con los propietarios
u otros animales que acepta voluntariamente en su universo social.
En efecto, el gato otorga un valor al objeto o a la persona marcada;
le da un sentido, una familiaridad. Y después, cuando reencuentra
su olor, su marca sobre este tipo de unión y de cariño,
se tranquiliza. La ausencia de marcas de familiarización
es angustiante, esto es lo que ocurre después de un traslado
o de un cambio de mobiliario. El entorno desconocido produce miedo.
En el momento en el que el gato deposite allí sus marcas
familiares, el entorno se vuelve tranquilizante, y la emoción
del gato se equilibra.
El hombre también se comunica por el olor. Esto es algo
aún desconocido, pero sabemos que algunos olores activan
la sexualidad. ¿Hasta qué punto estos olores, llamados
feromonas, intervienen en nuestra comunicación con el gato?
Nadie hasta ahora ha podido responder esta pregunta.
BIBLIOGRAFIA
1.- J. DEHASSE, C. DE BUYSER; La educación del gato:
Ediciones Omega. Barcelona, España. 1995.
El MVZ Esaú Pérez Herrera fue Editor Técnico
de la revista "Perros pura sangre". Actualmente
es Director Editorial de la revista "Siguiendo la huella"
y Director General de la revista "Gatos".
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