   |
| GATOS/BUENAS
RAZONES PARA ATACAR |
Buenas razones para atacar
(Tercera y última parte)
El contacto humano es indispensable para el desarrollo y socialización
de los cachorros y debe ocurrir durante la etapa temprana de crecimiento,
para que sean gatos amigables. Pero como hablamos de gatos muy susceptibles,
evita invadir su espacio y rutina, no la molestes ni interrumpas
durante la siesta o mientras se alimenta.
¡ME LASTIMAS!
Cuando sostenemos a un gato de manera inadecuada no podemos culparlo
si se queja o nos empuja con sus patas traseras mientras lucha por
ser liberado y sentir nuevamente el suelo bajo sus patas. Los niños
y adultos no siempre conocen la manera adecuada de cargar a un gato
y esto hace que el animal se sienta incómodo. No debemos
forzar a un gato a permanecer en nuestro regazo o apretarlo con
firmeza cuando está pretendiendo huir de nuestros brazos.
No todos los gatos disfrutan descansando sobre sus dueños
y mientras más insistentes seamos, mayor resistencia mostrarán
ante nuestra iniciativa.
La manera correcta de tomar a un gato en nuestros brazos es colocando
nuestro brazo o una mano bajo sus miembros traseros y la otra por
debajo de su pecho, de modo que pueda tener apoyo en sus patas,
esto lo hará sentir seguro. No debes tomarlo por sorpresa,
cuando quieras tomarlo en tus brazos primero anuncia tu presencia,
háblale suavemente y colócate dentro de su campo de
visión.
Siempre bájalo cuidadosamente, nada de aventarlo cuando
comience a forcejear contigo, procura además hacerlo antes
de que se muestre incómodo y paulatinamente aumenta el tiempo
para mantenerlo cargado sin rebasar sus límites de tolerancia;
no debes tampoco forzarlo a estas sesiones si él está
entretenido en la ventana, tomando una siesta o jugando entretenidamente.
¿SIN RAZON APARENTE?
Antes de asumir que tu gato no tiene razones para ser agresivo,
descarta todas las posibilidades anteriores. Llévalo a una
revisión médica para asegurarte que no hay enfermedades
influyendo en su cambio de conducta. Si todo está bien, lo
siguiente es revisar su entorno para observar si no han ocurrido
cambios que estén alterando su rutina, como la presencia
de un nuevo bebé, visitas, cambios en tu rutina u horarios,
gatos ajenos al hogar, etcétera.
En muchos casos, también ocurre que los gatos se sienten
desmotivados o aburridos y acumulan un exceso de energía
que no desgastan de manera positiva y comienzan a presentar cambios
en su conducta que se reflejan en agresión hacia sus dueños,
como atacar sus tobillos, destruir objetos de valor o prendas de
ropa, en fin, actos que a cualquier dueño desquician y desconciertan.
Si es el caso, la solución es aumentar el
tiempo de juego, utilizando juguetes interactivos para que participes
con él. Recuerda que lo importante no es la cantidad de tiempo
que pasas con él, sino la calidad del tiempo que le dedicas.
|