Y en esta esquinaaa...
MVZ Jorge Luis Maldonado
 Si
mal no recuerdo, mi gato Day-bit llegó con nosotros
hace dos años. Al principio, varias personas me recomendaron
conseguirle una compañera y vender gatitos. Realmente
mi intención no era vender gatos, así que optamos
por castrarlo y nos dedicamos con toda la paciencia
que nos fue posible a buscarle a alguien que le hiciera
compañía.
No había ninguna prisa, así que decidimos esperar
hasta encontrar el gato ideal. Sin embargo, mientras esperábamos,
Day-bit se convirtió en el gato más travieso
y mal portado que haya conocido. Necesitábamos conseguirle
un amigo con el que pudiera jugar sin destrozar la casa. La
espera valió la pena, un día encontramos un
gatito trepado en un árbol que nos empezó a
llamar. Desde el momento en que nos paramos al pie del árbol
y esperamos a que se bajara porque los bomberos sólo
bajan gatos de los árboles en las películas
la aceptación fue mutua e inmediata. Decidimos llamarlo
Harvey y llevarlo a casa para que le hiciera compañía
a Day-bit. Ahí empezó la odisea.
Desde el momento que entró en la casa, comenzaron
las peleas, las persecuciones, los celos y los problemas.
Nunca pensamos en qué se convertiría el feliz
encuentro. Mi error en ese momento fue presionarlos para
que se cayeran bien. Nunca me tomé la molestia
de presentarlos de manera adecuada. Uno cree que los
animales no necesitan de ese tipo de cosas, pero los gatos
son tan refinados que se sienten ofendidos si no se les trata
como caballeros. También es un hecho innegable el que
los gatos son muy celosos de los humanos, es por esto
precisamente que mi primera recomendación es hacer
las presentaciones pertinentes.
Una
aportación de la revista

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