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| GATOS/¡MADRE
SOLO HAY UNA! |
¡Madre sólo hay una!
(Segunda parte...)
Lo ideal es que seamos nosotros quienes proporcionen un sitio agradable
para su nido, donde este cómoda y se sienta protegida. Para
esto podemos utilizar una canasta, una cajón de madera o
cartón, con superficie acolchada y de preferencia cubierto
de papel periódico, que además de facilitarnos la
limpieza posterior del lugar, va a mantener el lugar caliente. Es
muy importante también que el lugar elegido esté libre
de corrientes de aire y fuera del alcance de visitantes indeseables
como personas extrañas o el curioso Firulais, que pudieran
hacerla sentir incómoda o sin privacidad. Recordemos que
todos los animales tienen un aspecto púdico y es importante
para ellos contar con cierta intimidad en momentos como éste.
¡RESPIRE, RESPIRE!
Cuando la gata siente que el momento del parto se acerca, comenzará
a actuar de manera diferente, mostrando cierta inquietud, aunado
a pérdida del apetito aproximadamente 24 horas antes del
parto, y se va a dirigir al sitio que escogió previamente
para parir.
Una vez que se presentan las contracciones, comienza el trabajo
de parto y sólo queda esperar el momento de la expulsión
del primer producto. El tiempo entre uno y otro varía de
unos cuantos minutos hasta una hora. Tiempo durante el cual la hembra
puede ponerse en pie y caminar un poco, o bien permanecer en el
lugar esperando el siguiente intervalo de contracciones que la preparan
para la siguiente expulsión de un nuevo cachorro.
La mayoría de las hembras pare durante la noche, lo que
podría indicar cierto control voluntario de la hembra sobre
su propio parto. Esta conducta es instintiva, y la desarrollan obedeciendo
básicamente a la supervivencia porque es más fácil
guarecerse y proteger a las crías en medio de la oscuridad.
Por lo general, los fetos aparecen envueltos en la placenta, misma
que la hembra acostumbra comer con objeto de proteger a las crías
del ataque de posibles predadores porque así no dejan rastro
alguno o evidencia de la presencia de los recién nacidos.
La madre corta con los dientes el cordón umbilical y lame
a los cachorros para estimular la respiración de los pequeños.
Las gatas acostumbran asearse entre un gatito y otro intensificando
su aseo personal una vez que ha nacido el último. Al final
se acomoda en posición fetal, o de media luna, para mantener
en su seno a las crías.
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