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¿Cazar para comer? No siempre
MVZ Cecilia Vignau Ruiz
El
instinto de cazar en los gatos, no necesariamente se debe a la satisfacción
alimenticia, de hecho se trata de conductas - alimentarse y
cazar- , independientes, regidas por diferentes zonas cerebrales.
Un gato de casa que se encuentre con la panza llena, bien puede
disfrutar una buena ronda de vigilia y cacería entusiasta,
sin importar su sexo o si está castrado o entero, aunque
claro, unos gatos son mejores cazadores que otros. Lo que sí
es una regla es que si la cacería ocurre por mero placer,
normalmente no se comen a su presa.
Quienes somos dueños de un gato, sabemos de lo que se habla
cuando nos referimos a los gatos como los más remilgosos
gourmet: rechazan de manera instintiva determinadas presas
y alimentos. Por ejemplo, para algunos gatos los ratones de campo
no son muy apetecibles; hay otros que cuando deciden comer lo capturado
desdeñan ciertas partes del cuerpo como la vesícula
biliar, el intestino delgado, la piel, plumas, etc. Algunos menos
selectivos devoran por completo a su presa, sobre todo cuando ven
frustrado su esfuerzo por desplumar a un apetitoso pajarito.
Hasta el momento, no se sabe si este comer con avidez ciertas presas
o despojos de ellas, tiene como objeto la adecuada nutrición
o cubrir determinados requerimientos nutricionales, por ejemplo,
el hígado, órgano rico en vitamina D y el cerebro
o tejido nervioso abundante en ácidos grasos esenciales.
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