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| GATOS/CAZADORES
AL ACECHO |
¡Cazadores al acecho!
MVZ Cecilia Vignau Ruiz
Los
felinos son cazadores natos, característica que prevalece
en los gatos domésticos. Sin embargo, la habilidad para la
cacería es algo individual, y aunque se trata de una conducta
instintiva, pues forma parte de su herencia genética por
ser animales depredadores; su primer contacto es determinante para
retroalimentar o extinguir dicha conducta. Este es un punto importante:
podemos fomentar o inhibir este comportamiento. Es de gran utilidad
si no queremos toparnos con la víctima de las garras de nuestro
adorado minino.
Cuando un gato vive en estado salvaje la madre es quien proporciona
el pan de cada día, llevando la presa que capturó,
y aquí comienza el aprendizaje para los cachorros. Para los
gatitos esto y el juego cimientan las bases para su vida como cazadores:
acechan a la madre, saltan sobre los hermanos, una hoja que el viento
sacudió, o hasta intenta atrapar su propia cola. Esto no
es privativo de los gatos en estado silvestre, en los casos en que
la madre los cría hasta que alcanzan la pubertad, es ella
quien termina animándolos para que demuestren los conocimientos
adquiridos y los lleven a la práctica con una presa viva.
Se podrán considerar graduados cuando les permita la acompañen
en su próxima cacería.
LA ESTRATEGIA
Toda cacería, como si se tratara de una estrategia militar,
consta de una planificada secuencia de movimientos. Todo comienza
con la ubicación de la presa, seguida de un furtivo acecho,
luego el predador se aproxima sigilosamente y en posición
de pecho tierra, para pasar desapercibido; una vez que ha calculado
el tiempo de permanencia de la presa en el sitio preciso, el gato
permanece inmóvil, poniendo toda su concentración
sobre aquel ser desafortunado; con las orejas bien elevadas y las
pupilas dilatadas, signo inequívoco de que la excitación
va en aumento , se estremece, el cuerpo y la cabeza se mueven
de una lado a otro, esto le ayuda a calcular la distancia precisa
para dar alcance a su víctima y llegado este momento se lanza
sobre ella, sin separar del suelo los miembros traseros para tener
una mayor estabilidad. Con ayuda de sus garras delanteras mantiene
a la presa asegurada por unos instantes y de ser necesario la somete
con zarpazos, lo que sigue es un juego con la presa.
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