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GATOS/GATOS: SEXUALIDAD


Todo lo que siempre has querido saber sobre el sexo y no preguntaste

(Tercera y última parte)

SOLO PARA ADULTOS

El juego sexual puede prolongarse, aunque el acto en sí es muy breve. Los machos expertos se acercan a la hembra por detrás, olfatean la zona perineal, y sólo cuando están seguros de que la gata está verdaderamente excitada - lo que saben porque se revuelca a su paso, levanta el tren posterior y maúlla mientras el macho da vueltas alrededor de él- entonces la sujetan por la nuca y la montan. Una vez que hubo una eyaculación exitosa ¡a correr se ha dicho! La gata sale hacia delante, maullando estruendosamente, mientras el gato se pone a salvo y observa si la gata aún se siente atraída por él, es decir, si persiste receptiva sexualmente.

¿Por qué el gato se echa a correr? Bueno, pensemos que tanto el cortejo como la monta han sido exitosos. En el momento de la eyaculación, la gata no se mostrará nada satisfecha, más bien lanzará un alarido desgarrador, seguido de una aparatosa separación. Esto se debe a la conformación del pene del gato que tiene una serie de espículas –algo así como pelitos muy duros– , que al momento de la separación provocan una fuerte y dolorosa estimulación local en el interior de la vagina de la hembra, dicha estimulación es nerviosa y hormonal y necesaria para provocar la ovulación en la gata, se trata como en el caso de las conejas también, de una ovulación inducida.

Pero si la gata se muestra receptiva, el coito puede repetirse varias veces, hasta diez por hora, usualmente hasta el agotamiento del macho, que en ocasiones puede ser sustituido por otro u otros retadores. De una correcta interpretación por parte del macho respecto al deseo de la hembra, depende su integridad física, ya que si durante el cortejo él hace un movimiento o intento de monta antes de estar completamente dispuesta la hembra, lo que empezó con mimos y arrumacos puede culminar en una feroz pelea.

La duración del estro o calor se reduce cuando la gata tiene la oportunidad de cruzarse, sin embargo, en las gatas que no se quieren para reproducción se puede inducir la ovulación para acabar de manera sencilla un celo indeseable o persistente. Se trata de un tratamiento simple y económico. Si quieres mayor información al respecto, consulta a tu médico veterinario, él seguramente estará en la mejor disposición de explicarte gráficamente en qué consiste y cual es la manera correcta de realizarlo.

No está de más señalar que en ciudades como la de México, la explosión demográfica de animales callejeros crece día a día porque no existe un control adecuado y tampoco abunda la conciencia necesaria en los dueños para esterilizar a sus animales. Así que podrías considerar esa como otra opción en beneficio de tu gata... y de tu descanso nocturno también.

       


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