| |
Todo lo que siempre has querido saber sobre el sexo y no preguntaste
(Segunda parte...)
La frecuencia de presentación del ciclo varía de
una raza a otra y, aunque no lo creas, influye también el
lugar donde vive la gata porque la cantidad de horas luz incide
directamente sobre la regulación de la actividad hormonal.
Así, en los países de clima tropical presentan más
ciclo estrales, mientras que en lugares con menor cantidad de horas
luz, normalmente sólo se presentan dos ciclos por año.
Esta influencia de la cantidad de horas luz, también se ve
reflejada en las gatas que normalmente habitan dentro del hogar,
éstas se pueden activar sexualmente en cualquier época
del año debido a la luz artificial. Respecto a los machos,
algunos autores afirman que éstos pasan por un celo primaveral,
que disminuye hasta una fase de baja actividad sexual en el otoño,
pero que al igual que las gatas caseras, su actividad sexual también
es influida por la cantidad de horas luz diarias, y por lo tanto
su apetito sexual puede activarse o inactivarse simplemente por
la disponibilidad de una hembra en el vecindario.
QUE MANERA DE QUERERTE, QUE MANERA
Las gatas normalmente no tienen empacho en demostrar que necesitan
un macho, su comportamiento normalmente reservado, da un giro de
90° cuando entran en celo. Claro, unas se ponen más
loquitas que otras, pero de manera general se puede afirmar que
se muestran inquietas, disminuye su apetito, orinan con más
frecuencia y vienen las estruendosas vocalizaciones, caracterizadas
por un monótono y repetido reclamo que puede desquiciar hasta
al más paciente de los dueños porque en ocasiones
puede durar horas. Las gatas enclaustradas, pedirán auxilio
en la ventana, y las hay que incluso se cuelgan materialmente de
las cortinas para mostrar su desesperación y avidez de pasión.
El lenguaje corporal, es sumamente característico e insinuante.
La gata se vuelve más cariñosa que de costumbre, restregándose
en cualquier objeto que se atraviese a su paso, ya sea animado o
inanimado; además se revuelca provocativamente en el piso
y maúlla repetidamente. Estando así cualquier roce
en el dorso, por mínimo e inocente, la estimula visiblemente,
haz la prueba y verás como literalmente se tira y cae rendida
a tus pies. La elevación de la grupa, acompañada de
movimientos pendulares de la cola y de algunos toques de orina,
resulta irresistible para cualquier gato incauto que ande rondando
por ahí que corresponderá galante y sonoramente a
los llamados, su presencia, junto con el correspondiente marcaje
territorial, excitarán todavía más a la susodicha.
Siguiente
|
|
|
|
|
|