¡Quién fuera gato!
MVZ Cecilia Vignau Ruíz
Seguramente
te ha pasado: mientras observas a tu gato y analizas la vida que
lleva, quisieras intercambiar los papeles y hacer exactamente lo
mismo que él durante el día. Cuando está despierto
come o se la pasa jugando, tal vez simplemente se deja consentir
con tus caricias. Si no está haciendo nada de esto lo más
probable es que esté dormido.
Pero en realidad el juego en ellos no es sólo ociosidad,
tiene una finalidad muy clara: desarrollar algunas aptitudes como
la inteligencia, el instinto de cacería y su conducta social,
además de mantenerlos en buena forma.
EN SUS CINCO SENTIDOS
El gatito recién nacido depende de su sentido del olfato.
Desde el comienzo del amamantamiento existe una marcada preferencia
por una teta que el gatito marca con su olor. Esta es una clara
manifestación del maracaje territorial tan característico
de la especie. Gracias a su olfato tan desarrollado los gatitos
conocen los límites de su hogar aún cuando permanecen
con los ojos cerrados.
Generalmente la madre, por medio del acicalamiento y el contacto
físico, estimula el desarrollo del cachorro, incluso está
comprobado que las caricias - en los casos de gatos criados
por humanos- sustituyen eficazmente a la madre porque el contacto
físico con otros seres vivos estimula ciertas partes del
cerebro, como la glándula hipófisis y las adrenales
ambas involucradas en reacciones ocasionadas por el estrés.
Los gatitos acariciados son más juguetones, curiosos y están
más dispuestos a aprender que los gatos que crecen aislados,
estos son animales inadaptados, uraños con otros gatos y
la gente, miedosos y malos cazadores.
LOS GATOS JAMAS DEJAN DE SER NIÑOS
Los gatos empiezan a jugar a partir de la tercera semana de edad,
con gestos amenazadores y una especie de lucha libre entre hermanos
e incluso con la madre. A medida que crecen sus esquemas de juego
son más elaborados y enfocados a perfeccionar el instinto
de cacería que tendrán que dominar cuando lleguen
a la edad adulta. En esta fase observarás conductas de acecho
indispensable para ubicar a la presa, el salto que
lo pondrá en el lugar y momento correctos, y el zarpazo
gracias al cual capturan y retienen a su presa. Si se trata
de varios gatos la actividad se desarrollará en serie, pasando
del juego al acicalamiento para terminar de vez en cuando en una
pelea ficticia.
A partir de los cinco meses de edad tanto la frecuencia como la
intensidad del juego disminuyen, pero no se extingue por completo.
Un gato adulto siempre disfruta jugar con otro de su especie o con
nosotros. Podría tratarse de una fijación, de un comportamiento
infantil o de un mecanismo de evasión para resolver las presiones
de su entorno. Sea como sea ¡quién fuera gato!
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