| |
No estaba muerto, andaba de parranda
MVZ Cecilia Vignau Ruíz
Dicen
que las mujeres tenemos un sexto sentido, la verdad es que los gatos
no se quedan atrás. Más de un gato ha encontrado a
su dueño cuando ya lo daban por perdido. No parece haber
una explicación lógica para esto, hay ocasiones en
las que aparentemente no existe manera de que el gato se pueda orientar
- por ejemplo cuando es transportado en una jaula al veterinario
o si es llevado de día de campo, se encontrará en
lugares completamente desconocidos para él- , sin embargo,
se ha sabido de gatos que han regresado a su hogar varios días
o semanas después de perdidos.
Los gatos se orientan principalmente por olores y sonidos, siempre
en dirección al este. Cuando se encuentran en un lugar desconocido
se guían por la posición del sol y el campo magnético
de la tierra; hay quienes afirman que la enorme capacidad de orientación
que tienen los gatos es como un sexto sentido. Muchos y variados
relatos narran historias sobre gatos que recorren enormes distancias,
teniendo que lidiar incluso con diversos obstáculos, como
ríos y ciudades enteras, sólo para reunirse de nuevo
con sus dueños o regresar a casa.
Esta super orientación felina, casi mágica, se debe
al enorme desarrollo de sus cinco sentidos que responden de manera
más rápida y efectiva que los del ser humano. Se cree,
además, que los gatos pueden predecir tormentas o terremotos
puesto que son muy sensibles a los descensos en la presión
atmosférica y a movimientos telúricos imperceptibles
al hombre. No olvidemos que los gatos son excelentes cazadores,
lo que significa que existe una sincronía entre su cuerpo,
sus sentidos y el medio que los rodea.
Debido al íntimo contacto cotidiano con sus dueños,
los gatos tienen una agudeza particular que les permite percatarse
de los cambios en la conducta humana, aprenden a predecir sus movimientos
y son capaces de percibir, por ejemplo, cuando lo vas a dejar solo
porque te vas de viaje, esto lo he podido comprobar con mi gata.
Es evidente que cambia de actitud en cuanto me ve tomar la maleta,
lo primero que hace es dejar de seguirme por toda la casa, como
usualmente lo hace, y toma una pose que anuncia que no me hará
caso, se esconde y no sale a despedirme.
En el libro Nuestro Gato, de la Dra. Irene Joyce Blank Hamer,
constan varias historias de gatos que hacen proezas para reencontrarse
con su dueño. Te presentamos una de ellas:
El caso de Chichi, una reina de 17 años así
llama la autora a las hembras que pertenecía al reverendo
Cox, de Blanchard, Louisiana, en Estados Unidos. Un día el
reverendo la regaló. Después de una semana de estar
en su nuevo hogar, Chichi desapareció y pasaron muchas semanas
sin que diera señales de vida. Una mañana el reverendo
Cox abrió la puerta de su casa y ¡vaya sorpresa agradable!
ahí encontró a la gata. Sus cojinetes plantares estaban
muy gastados y parecía agotada. Es un misterio cómo
llegó: tuvo que viajar casi 500 km y cruzar uno de los ríos
más grandes de Estados Unidos, el Mississippi. Acto extraordinario
para una persona o para cualquier animal, con mayor razón
si tomamos en cuenta sus 17 años de edad. En épocas
anteriores el promedio de vida de un gato bien cuidado era de 12
años; actualmente, es de 15 años. Al ser entrevistado
el reverendo Cox dijo: queremos que Chichi esté con nosotros
otros 17 años.
|
|
|
|
|
|