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GATOS/¿MI GATO SE PARECE A MI?


¿Mi gato se parece a mí?

MVZ Cecilia Vignau Ruiz

Seguramente has escuchado muchas veces el dicho: todos los perros se parecen a su amo. Pues esto también es válido para los gatos, sólo que para no ofender su dignidad felina nos llamaremos dueños en lugar de amos porque, para ser sinceros, no creo que alguien pueda considerarse realmente el amo y señor de su gato. Si tú has convivido de cerca con estos maravillosos seres habrás observado que desde el momento en que llegan a casa se integran como un miembro más de la familia, exigiendo las mismas atenciones y cariño como lo haría un bebé recién nacido. Es más, como dato curioso, te cuento que cuando estudiaba mi carrera de veterinaria en la universidad constantemente en clase nos decían que los perros tienen amo, en cambio los gatos son nuestros amos.

No todo el comportamiento de los gatos está programado desde su nacimiento, influyen en él su entorno y experiencias, aunque existen ciertas características propias de su especie predeterminadas que se reflejan en su conducta. Sin embargo, la principal influencia para el gato es la convivencia diaria con su dueño así que puedes cambiar algunas de sus conductas, reforzarlas o eliminarlas, también puedes enseñarle con paciencia, constancia y el entrenamiento adecuados algunas monerías que sean de utilidad para ti y para él.

Para cumplir con el objetivo primero tenemos que poner en claro que existen ciertos principios básicos de enseñanza. Para empezar hay que identificar las situaciones que tu gato considera gratas y aquéllas que le resultan verdaderamente desagradables. Haz una lista con las actividades que tu gato realiza procurando su bienestar y otra que contenga lo contrario. Por ejemplo, todos los gatos buscan lugares calientitos para echarse, persiguiendo por la casa el único rayito de sol que se cuela por la ventana, buscan tu compañía cuando ya estuvieron el tiempo suficiente con ellos mismos o sus congéneres y a todos, invariablemente, les agrada la comida, sobre todo cuando se trata de algún bocado que pueden degustar ocasionalmente como cuando te acompañan mientras cocinas. Ahora ¿qué les desagrada? Los ruidos fuertes, los lugares fríos, el agua, la soledad.

En segundo lugar, debes saber que la manera como te relacionas con tu gato es muy importante y constantemente pende de un hilo pues son animales muy susceptibles, es más fácil sobornar a un gato que exigirle por la fuerza. Esto no significa que no puedes castigarlo cuando hace algo incorrecto, pero debes hacerlo de modo y en el momento adecuados, busca disuadirlo sin que él te relacione con la llamada de atención. Por ejemplo, si está arañando tu sillón preferido en lugar de llegar por detrás dando de gritos - lo único que lograrás es que salga despavorido- , lánzale un chorro de agua con una jeringa o pistola de agua y así conseguirás regañarlo sin que te vea como su peor enemigo.

Otra regla de oro es enseñarle poco a poco y siempre con una recompensa continua, así lograrás que adquiera costumbres propuestas por ti. Te sorprenderás con lo que tu gato es capaz de aprender con pasos simples y lógicos.

Aquí van algunas de las travesuras más comunes y nuestros consejos para solucionarlos.

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