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| GATOS/EL
ACICALAMIENTO DE LOS GATOS |
El acicalamiento en los gatos
Una
de las características de los gatos que los hace más
atractivos para sus dueños es la costumbre que tienen de
mantenerse meticulosamente limpios. Por eso se lamen tanto, para
retirar el pelo sucio o muerto. Un pelambre limpio y bien acicalado
es sinónimo de buena salud en nuestro felino; por el contrario,
el mal estado del pelo en general, la pérdida de brillo,
presencia de escamas o caspa, nudos, etcétera, son indicativos
de una posible enfermedad o deficiencia alimenticia.
Todos hemos tenido la oportunidad de palpar la lengua de un gato,
que es su mejor cepillo además de las patas delanteras. Su
lengua tiene apariencia y textura similares a una lija para facilitar
el desprendimiento del pelo que debe ser sustituido y al hacerlo
se eliminan algunos parásitos externos además de estimular
al folículo piloso para favorecer el crecimiento del pelo.
Ocasionalmente el gato también utiliza los dientes para eliminar
basura o cualquier material adherido al pelo. Gracias a su enorme
flexibilidad, el gato es capaz de alcanzar prácticamente
todas las partes de su cuerpo con lengua y dientes a excepción
de la cabeza, cuya limpieza realizan con un antebrazo previamente
humedecido con saliva.
Acicalarse es una de las primeras actividades que aprenden los
gatitos, comienzan a hacerlo a partir de la tercera semana de edad,
hacia la sexta semana se acicalan unos a otros y lo hacen de manera
eficaz. Hasta antes de este momento, la madre es responsable de
acicalar a toda la camada, acción que crea un vínculo
social importante en el desarrollo de los gatos, además,
del placer que les provoca el estrecho contacto con su madre, a
quien comenzarán a acicalar conforme crecen. Este acicalamiento
recíproco puede persistir después de pasada la infancia,
e incluso continuar durante toda la vida pues con él demuestran
su afecto.
El ritual de acicalamiento varía de un individuo a otro,
pero la mayoría de los gatos lo realiza bajo cierto esquema
de orden o siguiendo una determinada secuencia. Su frecuencia también
varía: hay gatos que destinan gran parte del día para
esta labor - hasta una tercera parte del total de horas de vigilia-
, mientras que otros, más conchudos, lo hacen en realidad
por obligación y hay gatos que no incluyen la cabeza dentro
de sus ritos de limpieza.
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