| |
   |
| GATOS/EL
MARTIRIO DEL GATO |
El martirio del gato
Dra. Irene Joyce Blank
Adaptada para mascotanet por MVZ Cecilia
Vignau Ruíz
El gato ha sido perseguido y casi exterminado en Europa sin tener
culpa alguna. Podríamos decir que es un mártir, como
todo aquél que lucha por una causa o un ideal que considera
justo, a tal punto que está dispuesto a sufrir y a morir
por él. El gato, aunque no luchó por una causa o por
un ideal sufrió, fue atormentado y murió como un verdadero
mártir.
Durante siglos, al construir o reparar las murallas de las ciudades
y castillos se metía entre las gruesas paredes a un gato
vivo para que allí muriera de hambre. En aquel entonces se
creía que de ese modo se mantendría alejado al diablo.
En otras ocasiones, a la entrada de las ciudades había un
hombre encargado de clavar en la puerta un gato tras otro durante
todo el año, de día y de noche, para que el demonio
no entrara en aquella ciudad. Con el mismo fin arrojaban gatos desde
la torre o el campanario más alto de la ciudad, hacia los
cuatro puntos cardinales.
El gato fue crucificado, quemado, hervido en agua y en aceite,
apaleado, arrojado de torres y campanarios, emparedado y sacrificado
de las maneras más crueles que se puedan imaginar. Incluso
hubo fiestas públicas en donde se atormentaba a los gatos.
La costumbre de quemar gatos en las fiesta de los fuegos eclesiásticos,
tuvo su origen en Metz, Francia, cuando se decidió quemar
a una mujer por bruja, pero el obispo reconsideró la condena
y secretamente la perdonó y como había mucho humo
negro en la quema sustituyeron a la mujer por un gato negro, entonces
como no vieron los espectadores que había una mujer allí
y en cambio vieron salir al gato negro gritando de dolor, creyeron
que era el alma de la bruja y de ahí se originó la
quema de gatos que tuvo lugar en toda Europa, pero sobre todo en
Francia, que comenzó con gatos negros y después se
extendió a todos los gatos. Las fiestas de los fuegos eclesiásticos
se celebraban en la mayor parte de Europa en los días más
importantes del año, como el de San Juan, en el cual los
niños llevaban a la plaza principal de pueblos y ciudades
a los gatos que días antes se habían dedicado a capturar
para que ese día fueran quemados en una gran hoguera. Después,
las cenizas se esparcían en los campos de cultivo con la
creencia de que durante ese año la tierra produciría
más.
Siguiente
|
|
|
|
|
|