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La maroma del gato
(Tercera parte... )
La maroma que efectúa el gato, hoy en día está
considerada uno de los grandes misterios de la ciencia, ya que al
llevarla a cabo desafía las leyes de la gravedad. La agilidad
proverbial del gato se debe a su gran flexibilidad y balance. Contribuye
a esta flexibilidad su hombro articulación escapulohumeral-,
que le permite volver sus manos en cualquier dirección, pudiendo
sus miembros hacer movimientos rotatorios y su columna vertebral
es sumamente móvil, sobre todo la cola. El gato tiene aproximadamente
237 huesos y 513 músculos que le dan gran elasticidad. En
la caída utiliza su cola para ayudarse a dar el movimiento
correcto en el descenso y así obtener el balance necesario.
A la vez, utiliza sus vibrisas como son las cejas, los bigotes y
las vibrisas de los miembros posteriores, localizadas en el radio
hueso que da base al brazo o miembro anterior- para que le
indiquen lo lejos que está el suelo y así ajustar
el balance. Pero quizá más importante es su giroscopio
estructura en el oído que consiste en canales semicirculares,
que gira sobre un eje libre y asegura el equilibrio-. El giroscopio
del gato es el más perfecto y complejo de entre todos los
animales. Hay algunos gatos que lo tienen dañado por los
efectos de los plaguicidas. Ellos lo saben y no les gusta aventurarse
por las azoteas, como solían hacerlo antes, ya que es el
giroscopio el que les da el balance y les permite enderezarse antes
de caer.
La doctora Irene Joyce Blank Hamer ha dedicado su vida al
estudio y la práctica de la medicina veterinaria y ha hecho
extensas investigaciones sobre perros y gatos que encontramos
plasmadas en diversos libros.
Mascotanet agradece a la doctora Irene Joyce su aprobación
para publicar y hacerte llegar el artículo "La maroma
del gato", una adaptación para mascotanet tomada de
sus libros:
BLANK Hamer, Irene. Nuestro Gato. Editorial Trillas. México
1995.
BLANK Hamer, Irene. El maravilloso mundo de los gatos.
Compañía Editorial Continental. México 1983.
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